La estafa del hijo con problemas no para y los ciberdelincuentes han encontrado en esta técnica, muy cruel, una manera fácil y rápida de poder hacerse de oro llevándose el dinero de muchos ciudadanos. Los ladrones juegan con los sentimientos de las víctimas, muchas de las veces personas mayores y en situación de vulnerabilidad, y las llevan al límite, en un estado de angustia, haciéndolas creer que su hijo, a quien suplantan, ha tenido un problema grave y para solucionarlo necesita una transferencia bancaria de manera urgente.  

El engaño empieza de una manera que puede parecer de lo más inocente e incluso real. El ciberladrón envía un mensaje de WhatsApp a la víctima y le explica que es su hijo, y que ha tenido que cambiar de número de teléfono. Acto seguido, el delincuente explica a su interlocutor —de quien ya tiene toda la atención— que ha tenido un problema y que necesita dinero para solucionarlo rápidamente.

Llegan a clonar la voz

Los casos más suaves se quedan solo aquí, en un problema, pero en otros, que acostumbran a ser la mayoría, los estafadores dan un paso más allá. Explican a la víctima mentiras como que han sufrido un accidente de tráfico y han matado a una persona y están a punto de entrar en la cárcel, o incluso que han perdido un vuelo y necesitan comprarse otro billete. Gracias a las nuevas tecnologías, los delincuentes pueden llegar a coger vídeos colgados en las redes sociales y clonar la voz de las víctimas para que la estafa parezca más real.

Los expertos en ciberdelincuencia, ante este tipo de estafas, recomiendan mantener siempre la calma y usar el sentido común. Lo más recomendable es llamar al teléfono de siempre de nuestro hijo para saber si se trata o no de un engaño y, en caso de seguir teniendo dudas, hacer preguntas íntimas que solo alguien del entorno familiar es capaz de contestar.  

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