Los vecinos de la localidad de Vilaplana ya hace tiempo que no pueden vivir tranquilos. Desde hace un año, un ocupa problemático se dedica a hacer la vida imposible a los poco más de 500 habitantes que viven en este pequeño y tranquilo pueblo del Baix Camp (Tarragona), tal como han explicado a ElCaso.com. El hombre, español, de unos 40 años, se dedica a reventar los coches que hay aparcados en la calle o asalta las casas y los comercios para robar lo que hay dentro. A veces, ha llegado a destrozar el mismo vehículo hasta dos o tres veces y los vecinos viven con la angustia y la incertidumbre de que cualquier día se pueden despertar y darse cuenta de que les ha tocado a ellos ser la nueva víctima.
Los vecinos aseguran que el hombre no es violento y, de momento, nunca los ha increpado ni ha llegado a atacarles o a enfrentarse directamente con ellos. De hecho, había estado tiempo conviviendo con ellos sin dar problemas. El hombre llegó al pueblo hace unos tres o cuatro años después de alquilar una vivienda. Al principio pagaba cada mes, pero de repente dejó de hacerlo. Se convirtió en un ocupa, pero más allá del problema con el propietario de la casa, la convivencia con los vecinos era buena. De hecho, algunos de ellos, como era una persona en situación vulnerable con pocos ingresos y problemas con las drogas, le ofrecían ayuda cuando la necesitaba. También la recibía por parte del Ayuntamiento o de entidades sociales como Cáritas.
Revienta coches y asalta casas y comercios
No obstante, la situación cambió hace un año. El hombre, según apuntan los vecinos, empezó a sufrir problemas de salud mental y comenzó a robarles. Lo que en un principio podía ser comida de la huerta, fue a más hasta que la situación se ha vuelto insostenible. Según han explicado los afectados a ElCaso.com, ha reventado los coches a algunos vecinos hasta dos o tres veces, con el inconveniente que esto supone, ya no por lo que les puedan robar, sino porque en un pueblo tan pequeño muchos de ellos los necesitan para ir a trabajar a Reus u otros pueblos de alrededor y, con los cristales rotos, o en uno de los casos incluso la palanca de cambios, quedan inutilizados y no pueden ir a trabajar, afectando de forma directa en su día a día.
El hombre también se ha colado en alguna casa, como una de la que se llevó un portátil y una tarjeta de crédito que después utilizó para pagar en un restaurante del mismo pueblo. En el mismo sentido, también le ha robado las carteras a varios vecinos y después ha utilizado las tarjetas para pagar una comida o para hacer un viaje de ida y vuelta a Reus para ir a comprar al estanco. También ha entrado a robar varias veces en uno de los restaurantes del municipio y se ha llevado el dinero de la caja registradora después de romper el cristal de la puerta principal. Más allá de dinero, también se ha dedicado a robar algunos zapatos, tabaco y, sobre todo, bebidas y comida que había en algún almacén o que tenían los trabajadores de una obra. Los equipamientos municipales tampoco se han salvado y ha provocado destrozos tanto en el casal como en el local de los jóvenes.
Los vecinos ya no pueden más con la situación. Según han explicado a ElCaso.com, no tienen nada en contra de él en particular y entienden que es una persona vulnerable, pero están hartos de los robos violentos y con fuerza que está cometiendo el último año y que está afectando de forma directa su día a día y sus vidas. No entienden cómo el hombre sigue libre actuando con total impunidad y reclaman a los Mossos y a las autoridades pertinentes que hagan todo lo posible para atajar la situación y, si es necesario, ingresarlo en un centro psiquiátrico. De momento, tienen que seguir conviviendo con él y con el miedo de que cualquier día se encuentren sus coches rotos o les haya entrado a robar en casa.
