Una pareja de ancianos de 80 años de Barcelona ha estado a punto de ser víctima de una estafa por parte de unos comerciales de Movistar, después de tener una incidencia para instalar la fibra óptica en su segunda residencia. El teleoperador les comunicó que les enviaría un regalo, por las molestias ocasionadas, pero era un regalo envenenado: cuatro productos de la marca Apple con tres contratos de renting a escondidas a los clientes, es decir, que se lo tenían que pagar ellos mes a mes. Suerte que las víctimas, a pesar de su avanzada edad, tuvieron ojo a la hora de abrir los regalos y ahora se pelean con la compañía, que todavía no les ha ofrecido ninguna solución.

Imagen del contrato de renting / Sergi Caballero

Un regalo de 1.000 euros

Según ha informado el periodista Sergi Caballero a través de su red social X, y a la redacción de ElCaso.com, los hechos se remontan a este lunes, 3 de agosto, día en que el matrimonio contrató la instalación de fibra óptica en su segunda residencia. Los técnicos, sin embargo, no se presentaron, y los ancianos llamaron a Movistar para pedir explicaciones. El teleoperador les pidió disculpas, les concertó una nueva fecha y les dijo que les haría llegar un regalo por las molestias ocasionadas.

El presente, sorprendentemente, llegó menos de 24 horas después a la casa de Barcelona del matrimonio, donde vive habitualmente, pero la pareja ya se había ido de vacaciones a su segunda residencia y fue un familiar quien llevó el paquete hasta este domicilio. El "pequeño detalle" era mucho más caro de lo que se podían imaginar: dos relojes Apple Watch y dos pares de auriculares de la marca Apple, por un valor aproximado de unos 1.000 euros en total.

Prácticas abusivas

Con estos cuatro regalos —que venían en cuatro cajas diferentes— había unos documentos que informaban de las condiciones de la entrega de los presentes: un contrato de financiación que las víctimas no pidieron en ningún momento y que se veían obligadas a, en menos de quince días, hacer la gestión correspondiente para devolver los obsequios. Esto hizo dejar al matrimonio, primero descolocado, y después, indignado.

La pareja llamó a Movistar, pidiendo a la compañía que los diera de baja del servicio de renting y que enviara un mensajero para recoger aquellos productos que, además, solo venían acompañados de tres papeles de devolución, hecho que obligó a los abuelos a buscarse más la vida aún para poder rechazar los cuatro obsequios. La compañía, sin embargo, todavía no ha ofrecido ninguna solución a los abuelos que, cerca de una semana después, todavía no tienen fibra óptica en su segunda residencia. El reloj, sin embargo, sigue corriendo en contra del matrimonio, que ve cómo se acaban esos catorce días para deshacer el contrato que el comercial les endiñó, sin ellos quererlo.

Los tres únicos documentos para rechazar los regalos / Sergi Caballero