Frustración, rabia e impotencia. Podrían ser las palabras que describen el sentimiento de diferentes propietarios de restaurantes del Alt Empordà que durante los meses de verano, de julio hasta las primeras semanas de septiembre, han visto cómo una pareja ha comido y cenado en sus negocios y después se han marchado sin pagar. Los individuos, él de nacionalidad española y ella colombiana, según ha podido saber ElCaso.com, pedían sin ningún tipo de vergüenza: primer y segundo plato, tapas, bebidas e incluso chupitos. A la hora de pedir la cuenta, ella era la primera que se marchaba del establecimiento y, poco después, lo hacía él. Sin pagar. Haciendo un 'simpa'. Los propietarios, hartos, ahora, han hecho piña y han creado un grupo de WhatsApp para ayudarse entre ellos, avisar si los ven venir y valorar si hacer una denuncia conjunta contra la pareja de caraduras.

La pareja sabía perfectamente cómo hacerlo y escogían estratégicamente las mesas donde comer: aquellas que tenían un punto muerto para las cámaras de seguridad y donde, evidentemente, no grababan. En todos los restaurantes, excepto en uno, la pizzería Il Nonno, situada en el número 31 de la calle Alberes Comercial de Empuriabrava. En unas imágenes a las que ha tenido acceso ElCaso.com, se puede ver cómo los individuos llegaron a las cinco de la tarde del pasado viernes, 4 de septiembre, y se sentaron en la terraza, en una mesa que está al lado de una de las entradas. Pasaron casi dos horas y, hacia las siete de la tarde, ella se marchó la primera y, poco después, lo hizo él. El propietario del establecimiento, al enterarse, salió a buscarlos, pero no los atrapó. En este caso, la cuenta llegaba a los 55 euros.

Cuentas que suben hasta los 70 euros
Hay otros restaurantes, como el Dlux, situado en el número 41 de la calle del Puigmal, también en Empuriabrava, que ha explicado a la redacción de ElCaso.com que los estafadores se sentaron en una mesa que estaba bajo una pérgola y que, además, no fueron al lavabo, para evitar que las cámaras del interior los grabaran. Los individuos, que visitaron el restaurante el 9 de julio para cenar, comieron tapas, pidieron los postres, bebieron alcohol y luego se marcharon, sin pagar el tique de unos 70 euros. Días más tarde, el 26 de julio, los delincuentes hicieron lo mismo, esta vez en el restaurante Marechiaro, situado en el número 60 de la Rambla Ginjolers de Roses. Se sentaron en una mesa donde las cámaras no graban y estuvieron comiendo entre las cinco de la tarde y las siete y media, hasta que el hombre se escapó sin pagar.
En este caso, mientras el propietario llamó a los Mossos d'Esquadra, el hijo empezó a correr y consiguió atrapar al estafador en una calle cercana. El individuo no solo no pagó el tique, de 66,20 euros, sino que, después de ser identificado por la policía catalana, quedó detenido porque tenía un requerimiento judicial pendiente. El hombre quedó en libertad después de pasar a disposición judicial y, como se ha demostrado, ha continuado con su actividad delictiva. La redacción de ElCaso.com ha tenido conocimiento de que estos tres negocios no son los únicos afectados y ha intentado hablar con más establecimientos, pero estos no han querido hacer más declaraciones. La lista aún puede ser más larga.
No lo pueden detener
El hecho de hacer un 'simpa', es decir, marcharse de un establecimiento, sobre todo restaurantes y bares, sin pagar, es un delito leve de estafa —siempre que la factura no supere los 400 euros— y la policía, en casos muy concretos, puede llegar a detener al delincuente. Solo si este no da confianza a los agentes a la hora de mostrar su identidad —por ejemplo si enseña un DNI que puede ser falso y, una vez ha sido trasladado a la comisaría, ha sido imposible identificarlo con las huellas dactilares— o si tampoco tiene un domicilio conocido.
Es por eso que, hasta el momento, los propietarios no han denunciado los hechos a la policía. Porque el importe, aunque para un pequeño negocio sea mucho dinero, a efectos legales es poco, y prefieren dejar pasar el tema, con resignación, antes de perder el tiempo yendo a la comisaría —a veces incluso tienen que ir a la de otros pueblos— para presentar la denuncia sabiendo que, al día siguiente, los supuestos delincuentes lo volverán a hacer en otro restaurante. Aun así, los propietarios de los restaurantes de estos municipios afectados del Alt Empordà, como Empuriabrava o Roses, han creado un grupo de WhatsApp para avisarse si ven a los estafadores cerca de ellos y coordinarse para presentar una denuncia conjunta ante los Mossos d'Esquadra. Los Mossos, sin embargo, han explicado a ElCaso.com que es importante denunciar los hechos, aunque sea poco dinero, para poder construir, si se demuestra, una causa más amplia contra los estafadores y evitar que lo hagan en otro lugar, e, incluso, intentar recuperar el dinero.