Aunque la importación de hachís de Marruecos hacia Europa se suele hacer mayoritariamente por vía marítima, algunos buscan alternativas más elaboradas y que les permite pasar más desapercibidos. Esto es lo que hacía un grupo de narcotraficantes que habían montado un laberíntico narcotúnel hasta Ceuta al cual se accedía a través de un refrigerador insonorizado de grandes dimensiones. Esta compleja estructura tenía tres niveles con un pozo de descenso, una cámara intermedia para almacenar los fardos y otra línea final hacia Marruecos. Utilizaban raíles, vagones, poleas y grúas para mover y trasladar paquetes de hachís de forma segura y sin que levantaran sospechas

Un narcotúnel cansados que siempre intervinieran la droga

La Policía Nacional ha logrado desmantelar la organización criminal después de una larga investigación iniciada hace más de un año, en febrero de 2025. Se realizaron constantes vigilancias a los miembros de la organización, establecida en Ceuta, y se determinó que eran dos personas quienes lideraban el entramado. Uno de ellos, desde Marruecos, con experiencia por haber sido responsable de otro túnel similar descubierto hace un año, era considerado el "patrón de los túneles", mientras que el otro, desde Ceuta, era el dueño de la droga y quien se encargaba de negociar los envíos.


Un incendio en una vivienda en la barriada del Príncipe de Ceuta que ya llevaba algunos meses de investigación permitió intervenir 510 kilos de hachís y relacionarlo con el entramado criminal. Los investigadores descubrieron que también podían trasladar los fardos con narcolanchas hacia la costa de Andalucía o por el río Guadalquivir. Durante los meses de mayo y junio de 2025, se intervinieron 432 kilos más de hachís en el barrio de Cabrerizas Altas de Ceuta y 15.000 kilos de la misma droga en Almería, en un tráiler procedente de Nador. Una vez la policía pudo cerrar esta vía, intentaron meter la droga con pesqueros por Galicia, pero también pudieron intervenir 15.000 kilos más. Después de que intervinieran 480 kilos más en Málaga, los narcotraficantes cambiaron de plan y apostaron por la creación de un narcotúnel para que no los volvieran a pillar.

Un narcotúnel para transportar miles de kilos de hachís

Al túnel que habían montado se accedía a través de un refrigerador de grandes dimensiones. Se tenía que bajar por un pozo hasta una estancia intermedia, donde se almacenaban los fardos de hachís en palets. Allí lo preparaban todo y, gracias a un sistema de poleas y grúas diseñado para mover cargas pesadas, lo llevaban hacia un tercer nivel con un laberinto propio de una mina. A través de estos túneles, con un complejo sistema de raíles propio de obras de ingeniería y unos vagones, llevaban la droga de un lado a otro de la frontera. Para hacerlo, sin embargo, necesitaban bombas de achique para el agua, a causa de la existencia de depósitos naturales de agua subterránea.

Finalmente, con un operativo de más de 250 agentes, se realizaron 29 entradas y registros en Ceuta, Málaga (Marbella), Huelva (Villablanca),  Cádiz (Los Barrios) y Pontevedra, donde se decomisaron 228 kilos de hachís y 88 kilos de cocaína. En total, se detuvieron 27 personas y también se intervinieron 1.430.000 euros en efectivo, 66 equipos de comunicación y quince vehículos de lujo.

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