La Guàrdia Urbana de Tarragona ha localizado una serie de piezas arqueológicas del siglo XVII de un alto valor histórico que un arqueólogo, ahora jubilado, se había quedado de las excavaciones en las que participó. El hombre trabajó en unas 400 excavaciones, pero solo declaró los objetos que encontró en 289 intervenciones. El resto —111 excavaciones—, no dijo nada y se llevó los objetos a su casa. Se desconoce, sin embargo, el valor económico del conjunto de piezas que el hombre quería guardar y que, según apunta el cabo de la Unitat d'Investigació Bàsica, David Font, en ningún momento tuvo ningún tipo de intención de vender.

La Unidad de Investigación Básica (UIB) de la Guàrdia Urbana de Tarragona, juntamente con la Unidad Central de Patrimonio Histórico (UCPH) de los Mossos d'Esquadra, inició la investigación en noviembre del año 2025, después de descubrir que en un local de Torredembarra, un municipio a solo quince kilómetros de distancia de Tarragona, se exhibía una pieza que formaba parte de Ca l'Agapito, es decir, el antiguo convento de las beatas de Sant Domènec, situado en la plaza del Pallol.
No declaraba los objetos
Los agentes hicieron un registro en el local del hombre, donde localizaron y recuperaron 243 cajas de material arqueológico, entre las cuales destacan más de 1.000 monedas vinculadas a la Guerra del Francés, en 380 agrupaciones o monedas acuñadas el año 1811 en Tarragona, 35 cajas adicionales de materiales de un local de Tarragona, una ánfora romana procedente de Riudoms, una losa de mármol con inscripción y dos dolias parcialmente reconstruidas.
La policía descubrió que este conjunto de piezas arqueológicas y cerámicas de alto valor histórico provenían de Ca l'Agapito, un espacio protegido de la ciudad de Tarragona, y también de otras excavaciones donde el hombre participó. La normativa, ante este tipo de objetos protegidos, obliga a los arqueólogos a presentar una memoria y entregar los objetos al Departament de Cultura para garantizar su conservación y su estudio, pero el individuo no lo hizo en algunos de los trabajos que realizó.
Ante los hechos, la Guàrdia Urbana de Tarragona no ha cerrado el caso e investiga al arqueólogo por ser el supuesto autor de los delitos de sustracción o apropiación de bienes integrantes de un inmueble protegido; retención de material arqueológico de dominio público no devuelto a la administración y daños al patrimonio histórico. Los agentes, además, trabajan para localizar el resto de baldosas que faltan de Ca l'Agapito.