Mujeres mayores, de más de 80 años: este es el perfil de las víctimas de dos hombres de 22 y 37 años, peruanos, según ha podido saber ElCaso.com, que se hacían pasar por revisores del gas para poder hacerse con joyas, dinero en efectivo y tarjetas o libretas bancarias. Los agentes de la Unidad de Investigación (UI) de los Mossos d'Esquadra de la comisaría de L'Hospitalet de Llobregat han podido detener, el pasado 13 de enero, a los sospechosos, acusados de los delitos de hurto y de estafa bancaria. Los hechos se concentraron entre el 27 de octubre y el 17 de diciembre pasados, con ocho víctimas en total: seis vecinas de L'Hospitalet y dos de Esplugues de Llobregat -aunque de casa de ellas los delincuentes no pudieron llevarse nada, según ha podido saber este medio. 

Mujeres de edad avanzada, las víctimas preferidas de estos ladrones

De las ocho mujeres que han denunciado haber sufrido los hurtos por parte de los supuestos revisores del gas, casi todas habían pasado de la ochentena, con la  más mayor de 95 años. La edad era, muy probablemente, el aliciente principal de los delincuentes, que se aprovechaban del hecho de que no podían resistirse físicamente a ellos y que, en algunos de los casos, tenían las capacidades cognitivas mermadas y eran mucho más fáciles de embaucar. En definitiva, víctimas altamente vulnerables y sin capacidad de defensa

Pero su condición física y mental no era lo único que las hacía especialmente susceptibles a estos hurtos. Habitualmente, las personas de edad avanzada acostumbran a tener cantidades importantes de dinero en casa, en vez de tenerlo en el banco, y también no tienen habilidades tecnológicas suficientes para darse cuenta rápido de que las han estafado. Por eso, los ahora detenidos aprovechaban también para robar la tarjeta o la libreta del banco, con las cuales han podido llegar a robar casi todos los ahorros de las ancianas. En total, se calcula que se han hecho con más de 29.000 euros de manera fraudulenta. 

Falsos revisores que acceden a los pisos sin levantar sospechas

Los dos hombres engañaban a las víctimas diciendo que eran los revisores del gas; lo hacían con mucha habilidad, ya que en algunos de los casos habían llegado a llamarles avisando que harían una revisión. Cuando llegaban les mostraban tarjetas falsas de operarios de las compañías de gas y tenían preparados albaranes de comprobación que les hacían firmar. Una vez les dejaban pasar, hacían ver que inspeccionaban las instalaciones, pero, en realidad, guardaban cualquier objeto de valor, dinero o tarjetas bancarias que pudieran encontrar por el domicilio. 

Gracias a las descripciones de las víctimas, sobre todo de uno de los dos sospechosos, cuyo aspecto físico llamaba la atención por el peinado que llevaba, según ha podido saber este medio, pudieron identificar, localizar y detenerlos a ambos. El hombre más joven aún no tenía ningún antecedente, pero al mayor le constan, como mínimo, 20 -algunos por robos con violencia, pero la mayoría por hurtos y estafas como estas-. Ambos fueron puestos a disposición del Juzgado de Instrucción en funciones de guardia de L'Hospitalet.