El móvil en el zapato o un agujero en el jersey con una cámara. Todo vale, parece, si el objetivo es hacer trampas en el examen de conducir. Las últimas semanas, tres personas han querido sacarse el carnet o recuperar los puntos con trucos de lo más ingeniosos. Explicamos cómo lo han intentado y cómo han fracasado en un nuevo capítulo de El Caso Exprés. 

Un vecino de Tarragona que había perdido todos los puntos del carné probó suerte presentándose al teórico con una sudadera que, convenientemente, tenía un agujero a la altura del pecho. No consiguió engañar a los trabajadores que supervisaban el examen y llamaron a los Mossos. Los agentes lo acompañaron a una sala aparte donde le hicieron quitarse el jersey. El hombre se había pegado el móvil al cuerpo, bajo la ropa, y tenía dos dispositivos en la espalda a través de los cuales alguien le decía las respuestas. No hace falta decir que no acabó el examen.

El teléfono se esconde en el zapato 

Otro hombre, en este caso, de La Seu d'Urgell, decidió que esconderse el teléfono bajo la ropa era demasiado evidente y decidió ponerlo dentro de uno de los zapatos. Su comportamiento extraño de acercar el examen al pie encendió todas las alarmas y lo acabaron pillando in fraganti haciendo una videollamada con una persona del exterior que, a efectos prácticos, estaba haciendo el examen por él.

La necesidad de hacer trampas en este examen también la tuvo un hombre pakistaní, que hacía poco que había llegado a nuestra casa y que apenas entendía las preguntas. Los Mossos, que se presentaron en la sede de la DGT de Tortosa para hacer un control aleatorio, lo sorprendieron recibiendo imágenes en el móvil con la respuesta correcta que debía marcar.

Seis meses sin poder hacer el examen

La broma, en todos los casos, salió cara: los tres quedaron denunciados por la policía catalana y tuvieron que pagar una multa de 500 o 600 euros, dependiendo del caso. Además, no podrán volver a presentarse a la prueba en los próximos seis meses.