No es ningún secreto que mucha gente opta por hacer trampas a la hora de sacarse el carnet de conducir. Es una práctica extendida en toda Catalunya, pero también en el resto del Estado o en otros países. Sin embargo, la gran mayoría no lo hacen por miedo a suspender o por no tener que estudiar o hacer tests, sino que muchas veces son ciudadanos extranjeros que apenas hablan un poco de español y ni siquiera son capaces de entender lo que dice. Esto es lo que ha pasado en Tortosa, donde los Mossos han denunciado a un hombre pakistaní de 35 años que había intentado superar las pruebas teóricas para obtener el permiso de conducir.
Los hechos tuvieron lugar el pasado 23 de enero, en uno de los controles por sorpresa que los Mossos realizan durante los exámenes teóricos del carnet de conducir. El hombre hizo una fotografía del examen escrito con una pequeña cámara escondida bajo la ropa y se la envió a una segunda persona. Posteriormente, utilizando un teléfono móvil y unos auriculares, este cómplice, desde una ubicación desconocida, le iba diciendo mediante una llamada cuáles eran las respuestas correctas que debía marcar para poder aprobar el examen. En este caso, el hombre fue pillado y ahora se enfrenta a 500 euros de sanción y a no poder presentarse de nuevo a un examen del carnet de conducir durante seis meses.
Una práctica habitual entre personas extranjeras
No es la primera vez y, seguramente, tampoco la última que pillan a una persona haciendo trampas en el examen teórico de conducir. En los últimos años, solo en Tortosa, ya se han denunciado tres o cuatro personas por hacer lo mismo, tal como han apuntado fuentes policiales a ElCaso.com. Lo hacen principalmente, porque podrían aprobar la parte práctica sin problemas, pero casi no hablan ni entienden el catalán y el español y no pueden entender lo que dice el examen. Se trata de pakistaníes que suelen regentar tiendas de reparación de móviles o ventas de fundas y que ya tienen las herramientas para poder copiar en las pruebas con esta práctica. Hace más de una década, eran los chinos quienes hacían esta misma práctica. En algunos casos, cuando hacen algún control sorpresa como este de finales de enero, los pueden llegar a pillar y denunciar, pero no siempre hay esta presencia policial y, si los examinadores tampoco los detectan, se pueden llegar a sacar el carnet de conducir.