Hay conductores que confunden la carretera con un circuito de carreras. Aparte de la posible multa que les puede caer por infringir las normas de circulación, parece que no se dan cuenta de que están poniendo en riesgo no solo su propia vida, sino también la del resto de usuarios de la vía. El pasado 7 de febrero, los Mossos d'Esquadra pillaron a uno de estos conductores tan temerarios, que iba por la carretera C-55 con su moto a más de 190 kilómetros por hora en un tramo limitado a solo 90.
Los hechos se remontan al pasado 7 de febrero, cuando el motorista en cuestión, un hombre de 57 años, pasó por delante de un control de velocidad que se había montado en la mencionada carretera, a la altura del término municipal de Súria, en el Bages (Barcelona). Eran alrededor de las doce del mediodía cuando los agentes del Àrea Regional de Trànsit de los Mossos detectaron con el radar una moto que pasó casi volando, a 192 kilómetros por hora. El hombre no solo se había puesto en peligro de muerte a sí mismo, también a la persona que le acompañaba de paquete; si no hubiera sido por la intervención de los policías, podría haber provocado un grave accidente.
La patrulla le siguió y consiguieron detenerlo poco después. Después de identificarlo, lo denunciaron por un delito contra la seguridad vial por conducir la moto a una velocidad penalmente punible: la multa que le llegará puede ascender fácilmente a los 600 euros.
Conduce ebrio y provoca un accidente en Quart
Esta temeridad no ha sido la única en las carreteras catalanas durante los últimos días. En Quart, en Girona, un hombre borracho provocó un accidente en la carretera C-65, al día siguiente, 8 de febrero. Una conductora alertó al teléfono de emergencias 112 de que había un coche que circulaba de manera muy errática, invadiendo incluso el carril contrario. Cuando los efectivos de emergencias llegaron, ya se había producido un choque frontal. El hombre, de 27 años, no sufrió heridas de gravedad, a pesar de que su coche quedó completamente destrozado, pero dio positivo en la prueba de alcoholemia: en concreto, 0,76 miligramos por litro, y quedó denunciado penalmente.
