Los Mossos saben que ir desmontando plantaciones de marihuana tiene, en la guerra contra el narcotráfico, una repercusión limitada. Puede evitar problemas de seguridad ciudadana e, incluso, molestias al vecindario, pero solo con eso no es suficiente. Es necesaria una guerra total contra el narcotráfico, buscando, además de la pata operativa y logística de las organizaciones criminales, también la pata financiera. Desmontar plantaciones, sean tres, siete o veinte, en una gran operación policial, si la investigación no permite llegar a la parte de arriba de la pirámide, no sirve de mucho. Los grandes beneficios que genera este negocio permiten a los narcotraficantes volver a regenerarse. Como el ave fénix que renace de las cenizas en versión criminal.

Los fabricantes de marihuana ya interiorizan que pueden sufrir pérdidas si los Mossos, u otros cuerpos policiales, averiguan dónde esconden las plantaciones y, por lo tanto, ya lo tienen en cuenta en los balances de pérdidas y ganancias, pero saben también que tienen capacidad para volver a ponerlas en marcha. Es por eso que la guerra policial contra los líderes de estos entramados criminales también ha tenido que cambiar y empieza a dar sus frutos. Los Mossos han conseguido desmantelar una organización criminal liderada por personas de etnia gitana, muy conocidas en la zona de la Font de la Pólvora, en Girona, que se habían hecho de oro cultivando y fabricando marihuana. Los beneficios les han permitido, durante los últimos años, adquirir una treintena de propiedades. Los Mossos lo han hecho con una investigación larga, que arrancó después de unir los primeros puntos en septiembre de 2025, y que ha permitido llegar a la parte más alta de esta organización y descabezar la capacidad económica que habían conseguido, supuestamente, con este lucrativo, pero ilícito, negocio.

Los Mossos miran más allá de la plantación de marihuana

La investigación, liderada por la Divisió d'Investigació Criminal (DIC) de las comarcas de Girona, del subinspector Carles Martínez, en colaboración con la Unidad Central de Blanqueo de Capitales de la DIC, ha permitido acreditar la existencia de una estructura criminal estable y jerarquizada que controlaba todo el ciclo de la marihuana: desde el cultivo interior hasta la distribución final, pasando por el transporte, el almacenamiento y la comercialización de la droga a grupos extranjeros. La marihuana intervenida supera, en el mercado negro, los dos millones de euros. El operativo, que avanzó ElCaso.com el 26 de mayo, permitió la detención de casi una treintena de personas —seis han ingresado en prisión— y desmantelar una quincena de plantaciones, con más de 6.000 plantas intervenidas. También se han podido intervenir casi una treintena de propiedades inmobiliarias, entre ellas un hotel, que la organización quería empezar a gestionar para poderlo poner también en la rueda del blanqueo de dinero. También se intervinieron 200.000 euros en efectivo, que tenían congelados en una nevera, y varias cuentas bancarias, que han quedado bloqueadas, en la línea de esta estrategia de dejar sin oxígeno financiero a los supuestos narcotraficantes.

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El subinspector de la DIC en Girona, Carles Martínez. / Gerard Vilà, ACN

La investigación arrancó en septiembre de 2025, cuando los Mossos detectaron varias conexiones fraudulentas en el suministro eléctrico vinculadas a posibles plantaciones de marihuana. A partir de ahí, los investigadores comprobaron que había coincidencias en las titularidades de contratos de varios inmuebles y abrieron una línea de investigación que acabó destapando una red criminal con ramificaciones por todas las comarcas gerundenses, con epicentro en el barrio de la Font de la Pólvora de Girona, que utilizaban como zona donde hacer sus negocios. En cambio, según han podido aclarar los investigadores, los líderes de este entramado —que no responde estrictamente a lógicas familiares, aunque sí que todos los cabecillas son de etnia gitana— expandieron el negocio, sobre todo las plantaciones, a otros municipios de las comarcas de Girona como Riudarenes, Cassà de la Selva, l'Escala, Sils, Caldes de Malavella, Brunyola, Llagostera, Bescanó, Celrà, Quart y Salt. El objetivo era alejar el foco del barrio, que ya acumulaba presión policial por otros incidentes.

El barrio de la Font de la Pólvora se había convertido en la zona segura de esta organización. Aunque los líderes viven fuera del barrio, son originarios de él, y aquí es donde habían conseguido tejer las alianzas perfectas, de protección y colaboración con otras personas, para poder actuar con total impunidad, ya fuera para las operaciones comerciales con otros grupos criminales que les compraban la droga, o incluso también para tener allí los almacenes. Muchas personas del barrio habían apoyado a esta organización criminal, que generaba muchos beneficios.

En los registros, que se hicieron con muchas medidas de seguridad, con equipos del GEI, de la Brimo y del ARRO, además de la droga, los Mossos también localizaron e intervinieron once armas de fuego largas y cuatro armas de fuego cortas, un hecho que ya es habitual en este tipo de organizaciones, que se arman por si tienen que defenderse de otros grupos criminales que les quieran robar la droga, en los conocidos, y cada vez más frecuentes y peligrosos, narcoasaltos.

Sin oxígeno financiero

Más allá de desmantelar las plantaciones, los Mossos destacan la importancia de haber atacado con el caso Ginos también la pata económica de la organización y haberles dejado sin oxígeno financiero para, durante un tiempo, poder volver a remontar el negocio. En el transcurso del operativo se intervinieron más de 200.000 euros en efectivo y se bloquearon 19 cuentas corrientes con miles y miles de euros, según fuentes policiales. Los Mossos también inmovilizaron más de 30 propiedades inmobiliarias, con un valor catastral de cerca de tres millones de euros, entre las que había un hotel.

Además, se intervinieron ocho vehículos valorados en unos 300.000 euros. Según los investigadores, los beneficios obtenidos con el tráfico de marihuana se reinvertían en la compra y reforma de inmuebles, así como en la adquisición de bienes y vehículos. Algunos de los inmuebles, en urbanizaciones de lujo, son donde vivían, apartados del barrio que les había visto crecer, y donde solo iban para realizar la actividad económica, y donde mantenían, también por la relación informal de jefes de este negocio que todo el mundo conocía, un estatus social elevado y de respeto por parte de los otros miembros de la comunidad que controla la Font de la Pólvora.

Además, en esta investigación económica realizada por los Mossos, se ha podido saber que la organización utilizaba terceras personas como titulares de los diferentes contratos y utilizaba diversos comercios para introducir dinero en efectivo y ocultar su origen ilícito. Con este sistema, pretendían dificultar la trazabilidad de los flujos económicos y dar apariencia legal a los beneficios obtenidos con la droga. Uno de los elementos que destacan los investigadores es la participación de empresas legales en el entramado. Se han detectado empresas que ofrecían asesoramiento y colaboración a los arrestados en cuanto al cultivo de la marihuana; algunos de los detenidos están vinculados a empresas que, supuestamente, se dedican a la venta de cannabis legal y material de cultivo de marihuana.

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Seis de los detenidos han ingresado en prisión. / CME

Con esta investigación, la explotación del operativo y el hecho de que seis de los líderes hayan ingresado en prisión permiten a los Mossos considerar que la organización criminal ha quedado completamente desarticulada, aunque la investigación continúa abierta y todavía se están practicando nuevas detenciones derivadas del caso. De los 28 arrestados durante los registros, 24 hombres y 4 mujeres, 17 pasaron a disposición judicial, mientras que el resto de detenciones quedaron sin efecto con la obligación de comparecer ante la autoridad judicial cuando sean requeridos. Seis acabaron entre rejas. A todos ellos se les atribuyen delitos contra la salud pública, blanqueo de capitales, tenencia ilícita de armas, pertenencia a organización criminal y defraudación de fluido eléctrico.

Alguien ocupará el lugar

Los Mossos, sin embargo, alertan de que, aunque esta vez ha sido importante y se ha podido desmantelar la estructura económica de una organización muy potente, el negocio no se ha agotado y las mafias extranjeras que compraban la marihuana a estos clanes de la Font de la Pólvora ahora necesitarán encontrar nuevos proveedores. Esto hará que otras personas, ya sea en esta zona de la ciudad de Girona o en otros puntos de la demarcación —por su proximidad con el Estado francés—, ocupen el espacio. Los Mossos deberán estar atentos a si esta organización puede encontrar capital para volver a levantarse o si algún otro clan asume el liderazgo y crea de nuevo una estructura similar para no dejar perder la oportunidad de negocio.

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Los Mossos han estrangulado la mafia de la marihuana de la Font de la Pólvora. / CME
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