De ladrones y estafadores que esperan en los alrededores de cajeros automáticos, vigilando a gente mayor para robarles la pensión o mirar disimuladamente cuando marcan el pin de la tarjeta, hay muchos. Lo que le pasó a una vecina de Palamós de 83 años, sin embargo, pone los pelos de punta. Según han explicado familiares de la víctima a ElCaso.cat, dos individuos la abordaron el pasado 3 de junio por la mañana, alrededor de las once, mientras paseaba el perro. Los hombres, jóvenes y de nacionalidad española, se acercaron a ella y la obligaron a subir a un coche. Por si todo ello no fuera lo suficientemente alarmante, la llevaron a su casa; sabían dónde vivía.

Primero, sin embargo, le exigieron todas las joyas que llevaba puestas y 12.000 euros en metálico. La amenazaron: "¡Si hace todo lo que le mandamos, no le pasará nada; si no, la mataremos y le quemaremos la casa!". La mujer, asustada, hizo lo que le pidieron y les entregó los pendientes, unos anillos y la cadena que tenía puestas. Entonces, arrancaron el coche, un Citroën grande, color champán y con matrículas extranjeras que los Mossos d'Esquadra ya han podido identificar. Sin que ella les diera ninguna indicación, llegaron hasta su dirección y subieron juntos al piso. Allí, bajo más amenazas, consiguieron que les diera todas las joyas —incluso la bisutería— antes de hacerla bajar y volver a subir al coche. La siguiente parada en el itinerario de los delincuentes era el banco.

Obligan a la víctima a sacar 12.000 euros del banco

Hacia las doce del mediodía, el Citroën aparcó delante de la sucursal del BBVA de Palamós. Según ha podido saber ElCaso.cat, el conductor bajó con ella y la acompañó hasta la puerta, pero no entró. La víctima, muerta de miedo, accedió en todo momento a las exigencias de los ladrones y pidió los 12.000 euros a la trabajadora del banco. En este punto, la familia ha querido dejar claro que están "indignadísimos" por el hecho de que, viendo la edad de la mujer y la cantidad de dinero que quería extraer, no se hayan extrañado y hayan intentado esclarecer por qué pedía tanto dinero de golpe, cuando sus movimientos bancarios no superaban los 500 euros habitualmente. Lamentan, también, que no hayan tomado la iniciativa de ponerse en contacto con sus hijas para avisarlas, al menos, de las intenciones de su madre.

Al fin y al cabo, los ladrones consiguieron hacerse también con los 12.000 euros además de las joyas. La llevaron nuevamente a casa. Para distraerla, le indicaron que subiera a casa a hacerles un bocadillo. Cuando salió con la comida, ya se habían marchado.

La tenían vigilada

El susto de la víctima fue tan grande por todo lo que había pasado que entró en estado de shock y no fue capaz de explicar los hechos a sus hijas ni poner la denuncia hasta dos días más tarde. Lo peor de todo es que, claramente, la tenían vigilada. Sabían dónde vivía y sabían cuál era su banco. De hecho, la señora comentó a sus hijas que uno de los dos jóvenes le era familiar de haberlo visto por la calle los últimos días. Con todo, la víctima tiene secuelas del robo: todavía no ha superado del todo el shock y tiene muchas dificultades para dormir, además de estar con unos niveles de desasosiego tales que apenas puede comer. De momento, los ladrones no han podido ser atrapados. La investigación de los Mossos sigue en marcha.

¿Ha pasado algo que aún no sale en EL CASO?
Avísanos desde aquí