La Policía Nacional ha detenido a un hombre en Torrent, Valencia, por haber matado a un fontanero después de que este le hiciera unas obras que no le gustaron en casa. El asesino, un hombre de 22 años, de nacionalidad española, amenazó al fontanero y, cuando este se negó a devolverle el dinero, lo apuñaló. La víctima, Franciso C. T., un hombre de 48 años, no murió al instante, sino que se fue desangrando poco a poco. Los servicios de emergencias pudieron trasladarlo en estado crítico cuando alguien avisó, pero el hombre perdió la vida poco después en el hospital.
El homicidio tuvo lugar el domingo 8 de febrero, pero ha sido ahora cuando la policía ha podido resolver este crimen y descubrir que detrás no se escondía ninguna pelea entre bandas ni ninguna venganza, sino un motivo tan absurdo como que un cliente no estaba satisfecho con las obras que le había hecho la víctima. Los investigadores han podido recuperar el teléfono móvil de la víctima, y en este han encontrado mensajes del agresor en los que le amenazaba. Decía que la reforma que le había hecho en la cocina era una auténtica chapuza y que quería que le devolviera los 170 euros que le había pagado. El tono no solo era agresivo, sino que directamente llegó a amenazarle con "apretar el gatillo", como si le apuntara con una pistola.
Encuentran al hombre apuñalado en la calle
No había ningún rastro de arma de fuego, pero el 8 de febrero se encontró a Francisco gravemente herido en el suelo, en el barrio del Xenillet. El hombre tenía una herida por arma blanca y había perdido muchísima sangre. A unos quince metros, había una familia celebrando un cumpleaños, pero cuando la policía les preguntó por la situación, dijeron que no habían visto ni oído nada. El único que vio algo fue un hombre que oyó gritos antes de ver a un hombre encapuchado marcharse de la zona. Cuando se acercó, se encontró con la víctima en el suelo. Los sanitarios llegaron al lugar de los hechos y lo llevaron al hospital, pero allí murió por la pérdida de sangre.
Después de revisar el teléfono, los policías buscaron al principal sospechoso, pero este había dejado de usar el móvil justamente después de enviar los mensajes incriminatorios, y se había esfumado. Los investigadores hicieron su trabajo y descubrieron dónde se escondía el hombre y, después de arrestarlo, pasó a disposición judicial, donde se acogió a su derecho a no declarar, según avanza Las Provincias. Ante esto, el juez ha declarado este mediodía prisión provisional, comunicada y sin posibilidad de fianza mientras se le investiga por un delito de homicidio o asesinato.