La Policía Nacional ha desmantelado un grupo criminal que traficaba con drogas tanto dentro del Estado español como con otros países extranjeros. Los delincuentes se dedicaban a mover cocaína aprovechándose de coches de alta gama que utilizaban para desplazarse rápidamente durante el transporte de cocaína. La policía ha llevado a cabo varios registros, entre ellos uno en Málaga y otro en Sant Just Desvern, en el Baix Llobregat, de donde se han incautado 2.700 kilos de cocaína que pertenecían a la organización criminal.
Una familia unida
La investigación comenzó el año pasado, gracias a la colaboración policial entre varios países, según remarca el cuerpo. Durante la investigación, los agentes vieron que el grupo estaba perfectamente organizado, y en parte su buen funcionamiento se debía a que algunos de los miembros eran de la misma familia, lo que reforzaba su confianza entre ellos, dificultaba que nadie se infiltrara y, en definitiva, hacía que la mafia funcionara de forma más fluida. Uno de los trucos para el funcionamiento del grupo, aparte de los lazos familiares, era su acceso a vehículos diferentes. Los delincuentes tenían coches de alta gama, al menos cinco, a menudo escondidos por testaferros que les dejaban registrar los vehículos a su nombre, que utilizaban para desplazarse con la droga durante sus rutas. Los cambios de coche dificultaban el trabajo de la policía, pero esto no quiere decir que los delincuentes fueran siempre sutiles. El cuerpo detectó cómo, durante un traslado de droga, los miembros del grupo criminal recorrieron 2.000 kilómetros en un solo día, desplazándose a más de 200 kilómetros por hora en algunos tramos de Huelva a Barcelona.
Después de reunir pruebas e indicios, pudieron registrar varios domicilios, unos despliegues que permitieron comprobar lo que ya sabían: se trataba de una mafia que movía muchísima droga. En la demarcación de Málaga encontraron hasta 1.400 kilos de cocaína, 800 gramos de tusi, dos pistolas, cuatro coches y dos motos en cuatro registros diferentes. A causa de estos hallazgos, detuvieron a tres miembros del grupo. Por otro lado, en Sant Just Desvern, hicieron otro registro donde encontraron 1.351 kilos de cocaína más, estos, escondidos en un garaje.
La investigación policial continuó para localizar a todos los miembros que fuera posible y, en total, se pudo detener hasta a quince personas, algunas españolas y otras con nacionalidades extranjeras. Tal como confirma la Policía Nacional, de estas quince, doce han entrado ya en prisión.