La Policía Nacional, en una operación internacional en la que también han participado autoridades y cuerpos policiales de diversos países de todo el mundo, ha podido desmantelar la principal red de tráfico de cocaína del Atlántico. Este entramado de narcotraficantes, que también tenía presencia en Catalunya, había llegado a introducir hasta 57.000 kilos de cocaína en Europa solo en el último año. En el dispositivo se han realizado cerca de medio centenar de registros, se han intervenido más de 10.000 kilos de cocaína y se ha podido detener a 105 personas que tenían algún papel en el grupo criminal.

La mafia más grande que traficaba con droga en el Atlántico

Durante más de un año, la Policía Nacional estuvo siguiendo los pasos de este entramado criminal, el más activo en la zona del océano Atlántico. Esta red se encargaba de introducir grandes cantidades de cocaína en Europa a través de España. El grupo hacía uso de narcolanchas, que salían desde el río Guadalquivir y otros ríos de Andalucía o Canarias, así como de Portugal o Marruecos, y se adentraban hacia el interior del océano para descargar la droga de grandes barcos. Una vez la tenían, retornaban hacia la península o hacia el archipiélago canario. Para no ser descubiertos, actuaban siempre de noche y hacían uso de comunicaciones encriptadas, terminales satélite, teléfonos difíciles de rastrear o lenguaje codificado.

Los investigadores descubrieron que la organización criminal había hecho grandes plataformas acuáticas en alta mar donde los pilotos se pueden llegar a estar todo un mes haciendo varias descargas de drogas. Desde allí suministraban los bienes y servicios necesarios, mientras que habían construido sus propios almacenes de combustible para que se pudieran guardar más de 100.000 litros de gasolina para alimentar las narcolanchas. Por otro lado, también había personas ubicadas en puntos de control que hacían tareas de vigilancia para controlar los barcos o los helicópteros de los cuerpos policiales que se pudieran mover por la costa o cerca de las plataformas.

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Los narcotraficantes descargaban la cocaína de grandes buques que podían estar un mes en alta mar. / CNP

Según pudieron ir descubriendo los investigadores, la estructura criminal estaba ubicada principalmente en Andalucía, concretamente en Huelva, Cádiz, Málaga y Almería, y en varias islas de las Canarias como Lanzarote, Tenerife, Fuerteventura y Gran Canaria, aunque también tenían presencia en Portugal y Marruecos y otros puntos del Estado español como Ceuta, Galicia o Girona. Desde estos puntos, gestionaban el envío de cocaína procedente de Colombia y Brasil. Solo en el último año, habrían hecho llegar a Europa hasta 57.000 kilos.

Capaces de silenciar una muerte pagando doce millones de euros

En una de las operaciones para llevar la droga hasta Europa, uno de los tripulantes murió en una de las descargas y, para evitar que esta muerte pudiera relacionarse con cualquier actividad delictiva, la organización pagó doce millones de euros a su familia para garantizar su silencio, muestra de la fuerza que tenía el entramado criminal y el gran movimiento de dinero que hacía.

Finalmente, tras una larga investigación, en la que participaron la National Crime Agency (NCA), Drug Enforcement Administration de Estados Unidos (DEA), Dirección General de Seguridad Nacional de Marruecos (DGSN), Europol, Centro de Análisis y Operaciones Marítimas en materia de Narcotráfico (MAOC-N) y autoridades de Francia, Portugal, Colombia y Cabo Verde, además del CNI, se llevó a cabo el operativo para desarticular la banda. El pasado mes de noviembre, tras una larga investigación, se pudieron realizar 49 registros en los que se detuvo a 105 personas y se intervinieron 10.400 kilos de cocaína, 70 vehículos, 30 embarcaciones, seis inmuebles, tres armas de fuego, más de 800.000 euros, múltiples cuentas bancarias, más de 150 teléfonos móviles y material náutico y dispositivos electrónicos de última generación valorados en 2,5 millones de euros.