Los Mossos d'Esquadra y la Policía Local de Sant Feliu de Guíxols han detenido a los cuatro propietarios de dos narcopisos de este municipio de Girona, donde los yonquis que compraban la droga, muchas veces, pagaban con objetos que acababan de robar, como joyas, relojes o móviles, según ha podido saber ElCaso.com. Los arrestados son dos hombres de Marruecos y dos mujeres de origen sudamericano que frecuentaban dos pisos del mismo bloque y que estaban en constante comunicación.
LaUnitat d'Investigació (UI) abrió el caso este mes de febrero, después de saber que en estas dos viviendas, situadas en un bloque de pisos de la calle de Alicante, había un movimiento constante de entradas y salidas de personas que compraban y consumían droga. Fruto de las investigaciones, los Mossos supieron que ambos narcopisos tenían relación y que, en caso de que en uno de los domicilios se acabara la droga, los propietarios enviaban a los yonquis a buscarla al otro domicilio.
Pago ilegal
La policía catalana también descubrió que los clientes de estos narcopisos pagaban la droga con objetos que acababan de robar. Esto es muy habitual entre los consumidores de droga, que viven en una rueda de delincuencia en la que roban para conseguir dinero u objetos de valor y así poder obtener la sustancia que quieren.
Finalmente, este viernes, 27 de marzo, los agentes de la Unitat d'Investigació (UI), el Grup de Delinqüència Urbana de la comisaría de Sant Feliu de Guíxols y los agentes del Àrea Regional de Recursos Operatius (ARRO) de Girona, junto con los efectivos de la Policía Local y su unidad canina, entraron en los dos narcopisos y los registraron.
En el interior de las viviendas, los policías encontraron varias herramientas —destacan, entre otras, un martillo neumático o una sierra—, varios teléfonos móviles, un ordenador, una consola, una cámara de vídeo, auriculares, joyas y un subfusil de aire comprimido. Además, decomisaron 240 euros en efectivo y pequeñas cantidades de marihuana, cocaína, hachís y básculas de precisión.
Ante los hechos, los Mossos d'Esquadra detuvieron a los cuatro sospechosos, dos hombres marroquíes y dos mujeres de origen sudamericano, de entre 41 y 49 años, con antecedentes policiales, acusados de ser los supuestos autores de un delito contra la salud pública. A uno de los hombres la policía lo acusa también de ser el supuesto autor de un delito de receptación.