El menor acusado de matar a un joven de 20 años en una pelea en un NitBus en Castelldefels ya tiene fecha de juicio. Será el próximo 17 de septiembre, en el Tribunal de Menores de Barcelona, después de que este martes, 30 de junio, la vista de conciliación haya terminado sin acuerdo entre las partes. La defensa del chico, de 16 años en el momento de los hechos y de nacionalidad turca, sostendrá que actuó en legítima defensa y que no tenía ninguna intención de matar a la víctima, que acabó muriendo en el hospital después de recibir una puñalada en la pierna con un abridor de vino que no se ha encontrado.
Los hechos se remontan a la madrugada del 18 de julio de 2025, tal como avanzó ElCaso.cat, cuando una discusión en el interior del NitBus N16 acabó derivando en una pelea fuera del vehículo, en la plaza Colom, en Castelldefels. Según la tesis de la defensa, que encabeza el abogado Daniel Salvador, el menor fue esperado por la víctima y por otro joven cuando bajó del autobús, y ambos lo agredieron físicamente hasta hacerlo caer al suelo. Es en este punto donde la defensa sitúa la acción del menor como una reacción defensiva y no como una agresión con voluntad homicida.
Un vídeo del retrovisor del bus, pieza clave
La defensa asegura que esta secuencia queda recogida en unas imágenes incorporadas a la causa y grabadas por una cámara de seguridad del mismo autobús, situada en el retrovisor, y que se pueden ver en esta noticia. La grabación, según el escrito de defensa, permite ver —aunque de manera lejana y con poca definición— cómo el enfrentamiento sale del bus y cómo el menor acaba en el suelo después de recibir golpes y empujones. En este momento, siempre según la versión de Salvador, el chico sacó una navaja multiusos del negocio familiar y la usó, con el abridor de vino, para intentar deshacerse de los dos atacantes. El objeto impactó en la parte posterior de la rodilla de la víctima, una zona que la defensa considera no vital, pero la herida afectó la arteria y la vena poplíteas y provocó una hemorragia masiva. El joven fue trasladado al hospital, pero acabó muriendo poco después.
La defensa niega el ánimo de matar
La estrategia de Daniel Salvador pasa por defender que el menor no actuó con voluntad de matar y que, en una situación de pánico y desprotección, no podía prever que una lesión en la pierna pudiera tener consecuencias mortales. Por ello, en el juicio, la defensa pedirá la absolución por legítima defensa, argumentando que hubo una agresión previa ilegítima, que el menor reaccionó cuando estaba en el suelo y que no hubo una provocación suficiente por su parte. De manera subsidiaria, la defensa también planteará la eximente de miedo insuperable, por la situación en que se encontraba el chico ante dos jóvenes que le habrían agredido físicamente. Y, si el tribunal no acepta ninguna de estas dos tesis, pedirá que los hechos sean calificados como un homicidio por imprudencia menos grave, alejándose tanto del asesinato que defiende la acusación particular como del homicidio que sostiene la Fiscalía, según fuentes de la defensa.
Sin acuerdo antes del juicio
La distancia entre las partes ha hecho imposible cerrar una conformidad antes del juicio. La acusación particular pide ocho años de internamiento por un presunto delito de asesinato, mientras que la Fiscalía reclama siete por un delito de homicidio. La defensa, en cambio, insiste en que la actuación del menor fue una respuesta reactiva e instintiva para protegerse de una agresión. El menor fue detenido el pasado mes de enero en el aeropuerto de El Prat, después de regresar voluntariamente de Turquía, donde había marchado con su familia después de los hechos para evitar ser arrestado. Su llegada a Catalunya fue comunicada previamente a la Fiscalía de Menores y a los Mossos d’Esquadra, que lo arrestaron solo aterrizar. Desde entonces, el joven se encuentra sometido a medidas cautelares a la espera del juicio, que deberá resolver si aquella cuchillada mortal fue una agresión homicida o una acción defensiva en medio de una pelea. En septiembre se aclarará.
