Hace dos semanas, desde ElCaso.com explicamos el asqueroso caso de una mujer que recibía constantemente llamadas de un hombre mientras este se masturbaba. La situación no se detenía y, finalmente, la mujer lo denunció a los Mossos d'Esquadra. Después de algunos problemas que han entorpecido la investigación, se ha podido descubrir la identidad del hombre que acosaba constantemente a la víctima, y la revelación ha dejado helada a la mujer. Resulta que la persona que la llamaba constantemente mientras se masturbaba era ni más ni menos que un padre de la escuela donde la víctima lleva a su hija de nueve años.
Hace meses que la mujer italiana que vive en Barcelona empezó a recibir llamadas telefónicas semanalmente en las que un hombre se masturbaba mientras le decía "frases muy bestias". El acosador hacía las llamadas con un número oculto, por lo cual era imposible saber quién era y tampoco se le podía bloquear. La única opción para evitar las llamadas era impedir que cualquier número oculto contactara con ella, pero la víctima afirma que a veces recibe llamadas ocultas importantes por parte de la familia o de la escuela de los hijos, y no podía bloquearlas. La mujer toleró la situación hasta que un día el hombre que le llamaba dijo su nombre y eso la asustó, porque quería decir que la conocía. Fue en aquel momento cuando fue a denunciar el caso a los Mossos, una investigación que se alargó durante meses por un error.
Un error complica la investigación
Los investigadores pidieron una orden judicial para que la compañía telefónica les revelara a quién pertenecía el número que la llamaba para acosarla constantemente. El juez obedeció y preparó una orden, pero se equivocó en el redactado, según avanza RAC1 y, como no era lo suficientemente precisa, la empresa dijo que no daría la información, aferrándose a la ley de protección de datos. Finalmente, después de más de cuatro meses, los Mossos han descubierto la identidad del hombre, y cuando se le ha revelado a la víctima, lo ha recibido como un jarro de agua fría.
Como sabía su nombre, la mujer ya sospechaba que el acosador la conocía, pero pensaba que quizás era un repartidor que se había quedado con su número, ya que no pronunciaba del todo bien las palabras. Al final ha resultado que el hombre era el padre de un alumno que va a la misma escuela que la hija de la víctima. Por esta conexión, el hombre consiguió el número de la mujer y empezó a llamarla mientras se masturbaba. Finalmente, se le ha podido cazar. El hombre ha pasado a disposición judicial, donde se le juzga por un delito de acoso continuado.