Un herido por arma blanca, un delincuente identificado y un agresor fugado. Este es el balance de todo lo que este lunes por la noche sucedió en un problemático piso ocupado en el Eixample de Barcelona. Todo empezó en una discusión entre dos hombres, de nacionalidad extranjera, que acabó con uno de ellos atacando al otro con un cuchillo y haciéndole varios cortes en la mano que requirieron puntos de sutura. Cinco patrullas de los Mossos d'Esquadra y una ambulancia del Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM) se desplazaron hasta el inmueble, pero cuando llegaron el agresor ya no estaba.
Un herido por arma blanca y otro hombre escondido en el armario
Los hechos tuvieron lugar dentro del piso, concretamente en la habitación, tal y como ha adelantado Sergio López en L'Altaveu, y la víctima tuvo que ser trasladada al Hospital Sagrat Cor para recibir atención médica. Los Mossos d'Esquadra se han hecho cargo de la investigación de los hechos e intentan averiguar qué habría motivado el ataque con arma blanca, ya que según las primeras informaciones víctima y agresor no tenían ninguna relación, y localizar al autor de la agresión, un hombre de edad avanzada y corpulento, que todavía no ha podido ser localizado aunque está identificado.
A pesar de que el agresor sí que pudo escapar, los Mossos no se marcharon del piso con las manos vacías. En el interior de la vivienda donde se habían producido los hechos también había entre cuatro y cinco personas más, una de las cuales se había escondido dentro de un armario para intentar no ser descubierto. El hombre, que tenía pendientes varias citaciones judiciales, se encerró dentro y se negaba a salir, pero finalmente entró en razón y pudo ser identificado.
Una guarida de delincuentes en el centro de Barcelona
Que una persona haya acabado herida por arma blanca en este piso ocupado del centro de Barcelona no ha sorprendido a ningún vecino de la zona. Según algunos de ellos han apuntado a l'Altaveu, se ha convertido en un foco de problemas en el que hay peleas, fuertes olores a cannabis y un movimiento constante de personas. Las visitas de la policía ya se han convertido en una tónica constante, pero también de muchas víctimas de robos que siguen el rastro del GPS de sus teléfonos móviles y acaban descubriendo que se los han llevado hasta allí.
