El pequeño Émile, de solo dos años, desapareció el 8 de julio del 2023 cuando veraneaba en casa de sus abuelos maternos en Haut-Vernet, un pequeño pueblo de solo 25 habitantes de los Alpes franceses. Nueve meses duró su búsqueda, que culminó de manera trágica en marzo del 2024, cuando localizaron su cráneo a unos dos kilómetros de la localidad. Ahora, casi dos años después, la policía francesa ha detenido a cuatro personas, cuatro familiares del pequeño: sus abuelos y sus tíos. Los cuatro están imputados de los delitos de homicidio involuntario y ocultación de cadáver, según han explicado desde la Fiscalía de Aix-en-Provence en un comunicado. La investigación, sin embargo, continúa en marcha hasta que no se aclare definitivamente qué pasó aquel fatídico día de mediados de verano, y se centra en el círculo más cercano del niño, con varios familiares citados a comparecer ante los juzgados.
Discrepancias entre los padres y los abuelos del niño
Las investigaciones de la gendarmería francesa revelaron la existencia de discrepancias entre los padres de Émile y sus abuelos maternos, que en el momento de su desaparición tenían la custodia. Gracias al vaciado de los teléfonos móviles de varios miembros de la familia, los investigadores han podido aclarar este matiz de sus dinámicas, escondido bajo un frente unido durante los largos meses que duró la búsqueda del cuerpo del pequeño. Ahora, los investigadores se centran en averiguar quién fue el responsable material de la muerte del niño Émile y el papel que jugaron dos de los nueve tíos del niño.
El pasado 8 de febrero tuvo lugar el funeral de Émile en la basílica de Saint-Maximin-la-Sainte-Baume, donde se congregaron todos los familiares, incluidos los abuelos, para darle el último adiós.