La tumba en el cementerio de Roma de Alfredo Rampi, un niño que murió en 1981 al caer a un pozo, convirtiéndose en un llamativo caso con repercusión internacional, ha despertado profanada con esvásticas, un acto que el alcalde de la capital italiana, Roberto Gualtieri, ha tildado de "inaceptable".
"Es inaceptable la profanación de la lápida del pequeño Alfredino Rampi, donde se han dibujado once esvásticas. Haremos que se limpie inmediatamente este ultraje (...) Que estos bárbaros se avergüencen", ha denunciado a las redes sociales al alcalde. Por su parte, el gobernador de la región del Laci, Nicola Zingaretti, lo ha calificado "de un golpe en el corazón".
È inaccettabile la vigliacca profanazione della lapide del piccolo #AlfredinoRampi imbrattata con 11 svastiche. Faremo ripulire subito questo scempio. Alfredino resta nei nostri cuori e #Roma gli ha appena dedicato questo bel murale a #Garbatella. Questi barbari si vergognino. pic.twitter.com/qar1WMYeZ2
— Roberto Gualtieri (@gualtierieurope) May 30, 2022
Cayó en un pozo y fue encontrado tres días después
El pequeño Alfredino fue protagonista de una de las tragedias más mediáticas de la historia reciente de Italia, al caer en un pozo el verano de 1981 en la localidad de Vermicino, en las afueras de Roma. A los hechos siguieron tres días de angustiantes y complicadas tareas para rescatar al niño, acusando incluso altas cotas de sobreexposición mediática.
Sin embargo, Alfredino moría tres días después de su caída en el pozo y su cadáver no fue recuperado hasta un mes después. El suceso, conocido recientemente a la serie de Sky "Alfredino - Una storia italiana" (Alfredino - Una historia italiana), hizo que el Gobierno instituyera en 1982, un año después, el Departamento para la Protección Civil, que sigue respondiendo a las emergencias. El caso recuerda el del pequeño Julen, el niño español que se cayó en un pozo y murió, en Málaga.