La policía ha detenido a los trece miembros de una organización criminal que se dedicaba, supuestamente, a importar cocaína por vía marítima en el Port de Barcelona. Los arrestados, según ha podido saber ElCaso.com, son once personas de nacionalidad española, una de Ucrania y una de Moldavia, que vivían en diferentes poblaciones de Barcelona, Tarragona y Sevilla. Además, hay dos personas investigadas. A todos los individuos se les acusa de ser, supuestamente, los autores de los delitos de blanqueo de capitales, tráfico de drogas y organización criminal. Los agentes vinculan a este entramado 1.254 kilogramos de cocaína y estiman que, en total, blanquearon más de dos millones de euros. Además, en los registros, la policía encontró 318.000 euros en efectivo y ha bloqueado 350.000 euros de diferentes cuentas corrientes.
Escondidos en un camión
La investigación comenzó hace un año y medio, el 7 de octubre del año 2024, cuando los agentes de la Guàrdia Civil, junto con los funcionarios de la Vigilància Duanera, detuvieron al conductor de un camión con remolque que intentaba llevarse un contenedor del Port de Barcelona.
Los agentes abrieron el contenedor y encontraron sacos de rafia y paquetes envueltos con papel film con droga en el interior. Detrás, había tres hombres escondidos. La policía detuvo a los cuatro sospechosos —el conductor, y los que estaban dentro de la carga del camión—, acusados de ser los supuestos autores de un delito contra la salud pública, y confirmaron que la sustancia eran 1.254 kilogramos de cocaína, distribuida en 1.096 paquetes.
Operación Padaguan
Con estas cuatro detenciones, la Guardia Civil inició la operación Padaguan para saber qué había detrás y cuántas personas más estaban implicadas. Fruto de las gestiones, los investigadores supieron que estaban ante un grupo criminal donde los miembros tenían una clara diferenciación de funciones: mientras unos aportaban los medios necesarios para transportar la cocaína —como por ejemplo el camión y el remolque—, otros eran trabajadores portuarios que facilitaban el movimiento de los contenedores donde iba la droga, y otros eran quienes entraban dentro del Port para recoger la cocaína escondida dentro de los contenedores —esta función recibe el nombre de rescatador. En el grupo criminal también había personas encargadas de blanquear el dinero que conseguían.
Para desarticular el grupo criminal, la Guardia Civil tuvo que realizar cuatro fases diferentes. La primera se llevó a cabo el mismo día de las cuatro primeras detenciones, el 7 de octubre de 2024. Los agentes registraron dos domicilios de los detenidos y encontraron 9.825 euros en efectivo, teléfonos móviles, documentación y un dispositivo de detección de micrófonos. La segunda fase fue el año 2025 concretamente el 30 de mayo. Los investigadores realizaron varias entradas simultáneas e intervinieron 5.770 euros en efectivo, dos coches y detuvieron a dos personas más.
La tercera fase permitió a la Guardia Civil detener a un estibador del Puerto de Barcelona, encargado de facilitar la extracción del contenedor donde se escondía la droga, e investigó a dos individuos más por blanqueo de capitales. Los investigadores intervinieron 224.410 euros en efectivo, teléfonos móviles, doce armas de fuego, un coche y bloquearon varias cuentas corrientes. Finalmente, la cuarta fase tuvo lugar el pasado 26 de enero de 2026, cuando la policía decomisó 78.390 euros en efectivo, numerosos objetos de lujo, dos pistolas Taser, cinco móviles, documentación y cinco coches. Además, los agentes detuvieron a cinco personas.
Blanqueo de capitales
La Guardia Civil aún no ha cerrado la investigación, y por eso no se pueden explicar otros detalles sobre el caso, como por ejemplo de dónde venía la droga que llegaba a Barcelona. Los agentes no descartan que pueda haber más personas investigadas en cuanto a la trama de blanqueo de capitales. La organización criminal, según informa la policía, llegó a introducir hasta dos millones y medio de euros dentro del sistema financiero, de manera fraccionada, a través de objetos de gran valor económico —como coches de lujo— y movía el dinero a través de empresas. Estos negocios estaban a nombre de terceras personas y estaban dedicados a la restauración, la policía, explica que movían mucho dinero, pero no se podía justificar de dónde venía.
