La Policía Nacional detuvo en Palma los pasados 23, 24 y 25 de abril a siete jóvenes acusados de haber propinado una paliza a dos chicos el pasado mes de septiembre a las puertas de una discoteca del barrio de Son Armadams. La agresión empezó por un supuesto empujón accidental dentro del abarrotado local de ocio nocturno, un incidente muy común que, a pesar de su trivialidad, desencadenó una discusión entre los diversos chicos que escaló hasta que llegaron a las manos, ya en la calle.

Sea como fuere, las dos víctimas relataron a los policías que acudieron aquella madrugada a poner orden, que uno de los del otro grupo empezó a increparlos por un presunto empujón. Hicieron caso omiso hasta que insultaron a una chica que iba con ellos, y, entonces, uno de los chicos agredidos se enfrentó con los atacantes para defenderla, pero recibió puñetazos y patadas de todas partes, y tuvo que huir fuera de la discoteca para evitar un daño mayor.

En esta primera paliza intervino el personal de seguridad, que separó a los dos grupos y acompañó al joven y a sus amigos a la calle. Los otros, sin embargo, no se dieron por vencidos y los siguieron, arremetiendo contra ellos una vez más, agrediendo a un amigo del primer herido, provocándole fracturas y hematomas. Antes de que pudieran llegar las patrullas policiales, sin embargo, el grupo agresor huyó al ver que otras personas que se encontraban en la discoteca corrían a socorrer a las víctimas.

Más de medio año en busca y captura

Los dos chicos agredidos necesitaron atención médica, después de la que pusieron una denuncia ante la Policía Nacional, que puso en marcha una investigación para identificar y localizar a los presuntos atacantes. Las pesquisas las hizo el Grupo de Homicidios de la policía española y, después de más de seis meses de trabajo, pudieron encontrar a los siete jóvenes responsables de las palizas y los detuvieron acusados de un delito de lesiones.