El sonido de varios disparos disparados al aire en el barri de la Mina de Sant Adrià de Besòs este sábado alertaron a los Mossos d'Esquadra, aunque, tristemente, los tiroteos son habituales en esta zona del municipio. Hacia las ocho menos cuarto se oyeron hasta seis disparos por los alrededores de la comisaría de los Mossos, en la calle Cristòfol de Moura, según ha podido saber ElCaso.com. Unos diez minutos más tarde se oyó otro, pero la búsqueda de los agentes acabó con un resultado negativo; según han explicado a este medio, no localizaron a ninguna persona armada ni se encontraron vainas ni impactos de bala que pudieran demostrar que se había producido un tiroteo, y los vecinos y transeúntes seguían haciendo vida normal en la calle como si nada.
Horas más tarde, ya este domingo de madrugada, alrededor de las dos, se ha reproducido el mismo escenario: agentes de la Policía Local de Sant Adrià de Besòs han oído algún disparo en la avenida de Manuel Fernández i Márquez, también en la Mina, pero sin que el incidente fuera a más.
Un barrio marcado por los conflictos entre clanes
Por desgracia, estos tiroteos ya no sorprenden a casi nadie en este barrio acostumbrado a los conflictos entre clanes de familias de etnia gitana. Los diferentes grupos enfrentados hacen ostentación de poder con disparos que a menudo no van dirigidos hacia nadie, pero que sirven para amenazarse mutuamente, marcar territorio o avisar a los adversarios de su fuerza en el barrio. Esta guerra soterrada entre clanes complica mucho la tarea de pacificación de la policía catalana, ya que son poco frecuentes las denuncias -que, cuando llegan, son cruzadas entre los diferentes clanes, haciendo casi imposible sacar nada en claro- y la ley del silencio impera también entre los vecinos ajenos a estas guerras por miedo a meterse donde no les llaman y recibir represalias.
En otras ocasiones, las investigaciones dan fruto y los Mossos d'Esquadra consiguen dar un golpe contra el tráfico de marihuana, la ocupación principal de estas mafias. El pasado 24 de febrero, los agentes de la Divisió d'Investigació Criminal (DIC) de la Regió Metropolitana Nord detuvieron a un hombre de 45 años, español, de etnia gitana, según ha podido saber ElCaso.com, acusado de un delito contra la salud pública, defraudación del fluido eléctrico y tenencia de armas y explosivos. El hombre, además de cantidades importantes de diversas drogas, tenía cuatro pistolas Glock de nueva generación, listas para ser utilizadas, que intentó lanzar por la ventana cuando los agentes entraron al domicilio para realizar el registro.
Desde el pasado diciembre los Mossos tenían bajo vigilancia a esta persona, que había sido identificada durante el desmantelamiento de una plantación de marihuana en el mismo barrio. Las pesquisas policiales permitieron relacionarlo con un punto de venta de drogas, el mismo donde el pasado martes hicieron la entrada. En el interior de la vivienda se encontraron 1.140 gramos de cocaína, con un valor al por menor de 69.711 euros; 2.472 gramos de hachís valorados en 16.710 euros; y 1.753 gramos de cogollos de marihuana, de 11.604,86 euros al por menor en el mercado negro. Además, se localizaron 97 cartuchos de arma de fuego y varios teléfonos móviles, aparte de las cuatro armas de fuego.
Esta intervención ha dado uno de los resultados más relevantes en cuanto a la cantidad de droga incautada, muy por encima de lo que se encuentra habitualmente en narcopisos. El detenido, que contaba con diversos antecedentes por tráfico de drogas, pasó a disposición del Juzgado de Instrucción en funciones de guardia de Badalona el pasado 26 de febrero.
