El hombre de 53 años, de nacionalidad belga, que intentó prender fuego a la casa donde vivía su expareja en Tossa de Mar, en la comarca de la Selva, escapó de Catalunya, pero ya ha sido detenido. Según ha podido confirmar ElCaso.com, el arresto se realizó el pasado 22 de julio en Bélgica, donde el investigado se había refugiado después de huir de nuestro país. El hombre se encuentra ahora en prisión preventiva mientras los tribunales belgas deciden si autorizan su extradición al Estado español para que responda ante la justicia por los hechos. La detención se ha producido después de que los Mossos d'Esquadra, en coordinación con las autoridades belgas, pudieran localizarlo gracias a las llamadas que hacía a la víctima después del ataque.
A pesar de encontrarse en el extranjero, el hombre continuaba amenazando a su expareja por teléfono, hecho que permitió a los investigadores situarlo en Bélgica y a la policía de aquel país, detenerlo. Con esta información, el juzgado de Blanes emitió una Orden Europea de Detención y Entrega (OEDE), sabiendo que estaba detenido. El viernes, antes de acabar el plazo legalmente establecido, pudo ser arrestado por esta orden europea que habían pedido los Mossos.
Rompió la orden de alejamiento y provocó un incendio
Los hechos se remontan al sábado 18 de julio, cuando el hombre vulneró la orden de alejamiento que tenía vigente y se presentó en un inmueble de la urbanización de Sant Grau, en Tossa de Mar. En el edificio se encontraban su expareja y el hijo menor de edad de ambos. Según la investigación, el hombre provocó un incendio en la parte superior del edificio, obligando a evacuar a los ocupantes. Varios clientes del establecimiento tuvieron que ser atendidos por inhalación de humo, aunque no se registraron heridos de gravedad. Después de prender fuego a la vivienda, el sospechoso huyó en una motocicleta por una zona boscosa antes de desaparecer.
Ya había sido detenido días antes
La huida no duró mucho. Las gestiones de los investigadores permitieron saber que había abandonado Catalunya y se había desplazado hasta Bélgica, de donde es originario, desde donde continuaba contactando con la víctima para intimidarla. Estas comunicaciones resultaron decisivas para localizarlo y activar la cooperación policial internacional que ha acabado con su detención. El arrestado, de 53 años, no era desconocido por los cuerpos policiales. Tres días antes del incendio ya había sido detenido por un supuesto delito de violencia machista. En aquella intervención, los agentes le intervinieron dos armas de aire comprimido que llevaba encima.
