Los vecinos de la calle Josep Carner de El Vendrell ya pueden respirar un poco más tranquilos. Este lunes, 20 de abril, se ha llevado a cabo el desalojo de siete viviendas del problemático bloque ocupado que desde hace dos años solo les trae quebraderos de cabeza. Todo empezó en 2024, cuando varias personas con antecedentes policiales entraron ilegalmente en los pisos y se quedaron a vivir allí. Durante los primeros meses, hubo numerosos problemas de convivencia, tanto con los vecinos como entre ellos mismos, provocando una gran inseguridad en la zona, a poco más de 200 metros de la comisaría de los Mossos en la capital del Baix Penedès.

Apuñalamiento, disparos y peligro de explosiones

Uno de los episodios más graves, tal como explicó ElCaso.cat, tuvo lugar en septiembre del mismo 2024, cuando una pelea entre dos jóvenes marroquíes de 22 y 24 años justo delante del edificio acabó con ambos apuñalándose mutuamente. Unas semanas después se produjo otro incidente en el que uno de los ocupas disparó con una pistola de balines contra los trabajadores de un edificio en construcción que había justo detrás y uno de los obreros resultó herido leve. Tanto los Mossos d’Esquadra como la Policía Local de El Vendrell llevaron a cabo actuaciones recurrentes y se produjeron varias detenciones.

Entre el temor de los vecinos existía la posibilidad de que se pudiera producir un incendio o una explosión. En este sentido, como el edificio no tenía ventanas y la mayoría de persianas estaban rotas, llenaban el edificio de bombonas de butano para alimentar las estufas, con el peligro que esto conlleva. Además, consiguieron abrir el parking y comenzaron a llenarlo de coches sin ITV, sin seguro y rotos. Además, también había situaciones de insalubridad y maltrato animal con perros atados durante dos días sin comida ni agua y rodeados de excrementos.

El edificio llevaba unos dos años ocupado. / Ajuntament del Vendrell

Larga lucha para poder echarlo

Entre las constantes intervenciones de los Mossos y la Policía Local había controles para identificar personas e incrementar la presión sobre las ocupaciones irregulares, así como cortes de luz y agua con la colaboración de las compañías suministradoras. Sin embargo, muchas veces tardaban poco tiempo en volver a tener. Desde el Ayuntamiento se activaron diferentes mecanismos para evaluar posibles afectaciones estructurales del inmueble, elaborar informes de salubridad y comprobar si había personas vulnerables viviendo en el edificio.

A pesar de ello, el bloque ha seguido ocupado durante cerca de dos años, con un seguimiento constante por parte del consistorio y de los diferentes cuerpos policiales, hasta que este lunes se ha podido llevar a cabo definitivamente el desalojo de las primeras siete viviendas. En cuanto al resto del edificio, queda condicionado a otros procesos judiciales en curso. A medida que estos pisos se vuelvan a vaciar, se aplicarán medidas preventivas para evitar que puedan volver a ser ocupados.

El concejal de Seguridad Ciudadana, Christian Soriano, ha destacado la labor desarrollada por la Oficina Antiocupaciones, que "desde su puesta en marcha, este servicio ha evitado más de 170 ocupaciones en el municipio". También ha agradecido a los vecinos su "colaboración y el contacto constante con el Ayuntamiento y con la policía han sido claves para llegar hasta aquí". Por su parte, el alcalde de El Vendrell, Kenneth Martínez, ha querido poner de relieve "la gran predisposición y la actitud positiva con la que los agentes han trabajado durante este año y medio" y ha remarcado la importancia de mantener herramientas municipales que permitan actuar con firmeza ante situaciones que afectan la convivencia y la seguridad ciudadana.

Las intervenciones de los Mossos y la Policía Local durante estos dos años han sido constantes. / Ayuntamiento del Vendrell