Empieza la semana con un nuevo capítulo de Crims, el programa de TV3 conducido por Carles Porta que habla de la crónica negra de nuestra sociedad. El capítulo de hoy trata sobre la muerte de Carlos Javier Robledo Peña, un joven de 22 años de Santa Coloma de Gramenet que fue asesinado en la Vila Olímpica de Barcelona después de salir de fiesta con dos amigos el 1 de abril del año 2000. El crimen de Carlos Javier tuvo mucho eco en la opinión pública de Catalunya por las circunstancias en que murió: fue apaleado por un grupo de jóvenes que habían salido aquella noche con el objetivo de atacar a una víctima al azar con la máxima violencia posible. El grupo de jóvenes que mató a Carlos Javier estaba liderado por Valentín Moreno, que aquella noche cumplía los 18 años y que, en el año 2021, fue asesinado a tiros en el barrio de la Mina.
¿Qué le pasó a Carlos Javier?
Carlos Javier salió de fiesta con dos amigos a la discoteca Black Fire de la Vila Olímpica de Barcelona la noche del 31 de marzo al 1 de abril del año 2000, una zona muy conflictiva en aquella época. Cuando los amigos volvían a casa, encontraron una cazadora al lado del coche y, en aquel momento, apareció un grupo de jóvenes que les empezó a increpar por haber cogido la prenda de ropa. Los amigos de Carlos Javier tuvieron suerte y pudieron entrar dentro del turismo, pero la víctima no tuvo tiempo y seis de los asaltantes lo apalearon a base de puñetazos y patadas con extrema violencia.
El resto de individuos aprovechó para abrir las puertas del coche y robar objetos personales a los acompañantes de Carlos Javier. En un momento dado, el grupo de violentos fue alertado de que había testigos y se marcharon del lugar de los hechos, dejando a la víctima tendida en el suelo. Los amigos de Carlos Javier llamaron a los servicios de emergencias y el joven fue trasladado, en estado crítico, al Hospital del Mar, donde acabó muriendo poco después de ser ingresado.
El líder del grupo paga una fianza
La Policía Nacional, que tenía las competencias policiales en Catalunya el año 2000, comenzó una investigación para saber quién era el grupo de jóvenes que agredió a Carlos Javier hasta la muerte y cuál era el motivo principal. Gracias a los testimonios, que pudieron decir a los agentes el modelo del coche y algunos números de la matrícula que llevaba uno de los asaltantes, y gracias a las huellas dactilares que encontraron en el turismo del amigo de la víctima, los investigadores pudieron identificar y detener hasta diez personas implicadas.
Se trata de un grupo de jóvenes del conflictivo barrio de la Mina. Los agentes supieron que la banda de agresores estaba liderada por Valentín Moreno, un chico federado en artes marciales a quien le faltaban pocas horas para cumplir los 18 años. En un primer momento, Moreno entró en prisión provisional porque el juez instructor del caso consideró que era un peligro para la sociedad, pero cuatro meses después del crimen, lo dejó en libertad después de pagar una fianza de 750.000 pesetas —lo que hoy serían 4.507 euros.
Juzgado como menor
El hecho de que, en el momento de la muerte de Carlos Javier, Valentín Moreno fuera todavía menor de edad ayudó al acusado. El juez trató su caso de una manera diferente que el de los otros nueve implicados. Según el certificado de nacimiento, faltaban solo dos horas para que cumpliera dieciocho años de la llegada al mundo de Valentín Moreno, hecho que permitió que el hombre fuera juzgado como menor y no se pudo aplicar el Código Penal normal.
En noviembre del año 2001, Valentín Moreno fue juzgado por un tribunal de menores y el juez, en una sentencia que se hizo pública en marzo del año 2002, solo aplicó ocho años de internamiento en un centro de jóvenes al líder del grupo. En el momento en que salía a la luz la sentencia contra Valentín Moreno, comenzó el juicio contra el resto de acusados, que sí eran mayores de edad cuando murió Carlos Javier. Finalmente, tres de los acusados quedaron en libertad y los otros seis fueron condenados a 160 entre todos.
La muerte de Valentín Moreno
Con el paso de los años, Valentín Moreno se acabó convirtiendo en uno de los delincuentes más peligrosos de Barcelona hasta noviembre del año 2021, cuando fue ejecutado a tiros en medio de la calle en el barrio de La Mina de Sant Adrià de Besòs y acabó muriendo en el Hospital de Can Ruti de Badalona con 39 años. El motivo del crimen del asesino de la Vila Olímpica fue una disputa por tráfico de drogas y una deuda económica que el hombre tenía pendiente.
