Los ladrones no siempre improvisan. De hecho, a menudo detrás de un robo hay horas de observación, vigilancias discretas y una planificación casi milimétrica. Pero, en ocasiones, esta preparación incorpora elementos tan insólitos que sorprenden incluso a los investigadores. Esto es lo que se ha sabido este viernes después de que la Guardia Civil haya desarticulado en Sevilla a un grupo de ladrones que utilizaba métodos poco habituales para decidir cuándo y cómo actuar. Según ha trascendido de la investigación, los arrestados seguían rutinas extrañas y rituales de santería antes de cometer los robos, un hecho que ha llamado la atención de los agentes que han instruido el caso.
Otras supersticiones de los ladrones
No es, sin embargo, la primera vez que la policía se encuentra con delincuentes que incorporan creencias, manías o prácticas casi esotéricas en la planificación de sus golpes. En Catalunya ya se vivió un caso muy similar que, por insólito, todavía hoy recuerdan los Mossos d’Esquadra. En el año 2019, los Mossos detuvieron en Sentmenat, en el Vallès Occidental, al líder de una banda especializada en robos a bares mediante el método del butrón. El hombre, de 55 años y nacionalidad rumana, tenía una habilidad muy particular: había sido contorsionista haciendo espectáculos en la calle y aprovechaba esta capacidad física para introducirse por agujeros minúsculos que él mismo hacía en las paredes, a menudo desde escaleras de vecinos o incluso desde el hueco del ascensor. Pero lo más sorprendente no era su destreza física, sino el criterio que utilizaba para decidir el día del robo: consultaba el horóscopo.
Buscar el mejor día según el zodíaco
Antes de cada robo, reunía a la banda en la barraca donde vivía, en medio del bosque de Guanta, en Sentmenat, y, después de revisar las predicciones del zodíaco, fijaba la fecha que consideraba “más favorable”. A partir de ahí, distribuía los roles: vigilancia con un perro en la calle, control de la escalera para avisar si bajaban vecinos y él, personalmente, se encargaba de abrir el agujero y colarse dentro del local donde robaban. La banda llegó a cometer una veintena de robos en Barcelona y el área metropolitana. Cuando los Mossos registraron la barraca, encontraron un dietario con planos, rutinas de los propietarios, horarios y anotaciones minuciosas de cada establecimiento. También localizaron recibos de donaciones a ONG hechas con parte del dinero sustraído: no todo era maldad. Los dos principales responsables acabaron en prisión, pero salieron al poco tiempo, seguramente el día en que se alinearon los astros.