La Guardia Urbana de Tarragona se ha puesto seria con los patinetes eléctricos, y ha decidido reforzar el control de los Vehículos de Movilidad Personal (VMP) para evitar posibles accidentes en las carreteras. Según Manel Vázquez, el Intendente Jefe de la Guardia Urbana, los patinetes eléctricos están "consolidados en la ciudad, y por eso es necesario que su uso sea responsable y respetuoso con las normas y con la ciudadanía". Con este objetivo, la Guardia Urbana ha comprado un nuevo cinemómetro, un dispositivo que permite ver la velocidad máxima a la que pueden llegar estos vehículos, para retirar de las calles aquellos que hayan sido modificados o que no estén homologados, que pueden llegar a ser la causa de la muerte de sus conductores.

Los VMP, por reglamento, deben estar limitados a 25 km/h, pero algunos de ellos no siguen estas instrucciones, y pueden alcanzar cifras tan elevadas como los 100 km/h. Conducir un patinete eléctrico a velocidades tan extremas no es solo ilegal, sino que es directamente un peligro de vida o muerte, ya que, con la poca protección que ofrece el vehículo, cualquier choque, resbalón o tropiezo puede hacer que el conductor se estrelle y caiga, lo que fácilmente podría matarlo, yendo a 100 km/h. Teniendo en cuenta que los patinetes eléctricos están ya completamente integrados en la ciudad, la Guardia Urbana de Tarragona ha visto la necesidad de comprar el cinemómetro, un aparato de 8.179 euros que permite medir fácilmente la velocidad máxima a la que puede llegar el vehículo.

Encarcelado por tener un patinete trucado

El dispositivo no es como los típicos radares, no mide la velocidad a la que va el conductor en ese momento, sino que sirve para saber a qué velocidad puede llegar, para saber si el patinete respeta la ley o no. Para medirlo, los agentes cogen el patinete, ponen una rueda sobre el aparato, que tiene dos bobinas, y lo hacen acelerar a su máxima velocidad. El dispositivo, conectado a un ordenador, revela la velocidad real a la que se estaría desplazando el VMP, lo que permite verificar si sigue el reglamento o no. Con esta compra, la Guardia Urbana de Tarragona se ha convertido en la primera Policía Local de Catalunya en tener este tipo de dispositivo.

Muchos de los usuarios modifican ilegalmente los patinetes para superar la velocidad permitida, pero otros rompen la ley por accidente. Algunas empresas, principalmente extranjeras, venden patinetes no homologados, y sus clientes lo descubren demasiado tarde, cuando ya lo han comprado; por lo que, es muy importante asegurarse de que el patinete es reglamentario antes de adquirirlo. Tener un VMP que alcance estas velocidades no solo puede acabar matando a su propietario, también puede acabar enviando al conductor a la cárcel. Generalmente, si se tiene un vehículo trucado, su propietario recibirá una denuncia administrativa y, posiblemente, una citación judicial. La situación cambia si los policías cazan a un conductor a velocidades similares a los 100 km/h, lo que hace que el patinete eléctrico sea considerado ya un ciclomotor o incluso un vehículo de motor y, por lo tanto, si se conduce sin carnet se está rompiendo otra ley. Si una persona con carnet de conducir es pillada con un VMP a altas velocidades, probablemente recibirá una sanción, pero si el conductor no tuviera la licencia, podría acabar entre rejas por haber modificado su patinete.

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