Si las ciberestafas se han vuelto en uno de los delitos que más crece en los últimos tiempos, Catalunya parece haberse convertido en la casa de aquellos que se dedican a hacerlas. La Guardia Civil ha podido detener a tres personas y ha investigado a seis más que formaban parte de varios grupos de ciberdelincuentes instalados a las demarcaciones de Barcelona, Girona y Lleida y que habían conseguido estafar unos 65.000 euros a varias víctimas de la provincia de Burgos.

Pillados a raíz de una estafa de 5.000 euros por Bizum

La investigación empezó el pasado 2024 a raíz de una estafa con el método del hijo en problemas. La víctima se presentó en una comisaría de Burgos para denunciar que, mediante transferencias bancarias y pagos a través de Bizum, le habían sustraído 5.000 euros pensando que estaba ayudando a su familiar, quien supuestamente estaba apurado y le estaba hablando desde un móvil desconocido. Esta fue solo la primera de cinco denuncias más que, posteriormente, se recibieron en Burgos por estafas de este tipo y con las cuales habían conseguido sustraer a las víctimas un total de 65.000 euros, aunque lo habían hecho con métodos bien diversos.

Las primeras indagaciones por parte de los investigadores permitieron descubrir que detrás de todos estos fraudes había un elevado número de personas que pertenecían a diferentes grupos criminales establecidos en Catalunya, algunos de ellos con ramificaciones internacionales, y que no tenían ningún tipo de conexión directa entre ellos más allá que utilizaban un modus operandi muy similar.

Hacían estafas de todo tipo

Los diferentes grupos de ciberestafadores tenían un amplio conocimiento del mundo de las nuevas tecnologías y utilizaban el engaño como método para poder obtener sus objetivos. La estafa del hijo en problemas a través de un mensaje de WhatsApp era solo uno de los métodos que utilizaban. También enviaban SMS suplantando al banco para conseguir los datos personales y bancarios de las víctimas, estafaban con falsas ofertas de productos que venían a través de una web fraudulenta y que los compradores nunca recibían o manipulaban y persuadían a las víctimas haciéndose pasar por falsos brókeres y los animaban a invertir en criptomonedas a cambio de altos beneficios que nunca recibían.

Los investigadores tuvieron que rastrear el dinero en varias entidades bancarias, tuvieron que contactar con varias redes sociales o con páginas suplantadas o de intercambio de criptomoneda para poder llegar hasta los ciberdelincuentes, muchas veces con la necesaria cooperación policial internacional. El gran número de identidades falsas o robadas que utilizaban dificultó su localización y se tuvo que intervenir con rapidez para evitar la desaparición de rastros, pruebas y su huida. Todas las actuaciones, los detenidos y los investigados han sido puestos a disposición de los correspondientes juzgados territoriales. Sin embargo, las investigaciones siguen abiertas y no se descartan más detenciones.