Los Mossos d’Esquadra y la Guàrdia Urbana de L'Hospitalet han intensificado los operativos policiales contra diversos bares y locales que funcionan como after hours ilegales y que acumulan quejas por incivismo y molestias a los vecinos. Las actuaciones se enmarcan en el Plan Nautilus, un dispositivo específico para poner orden en establecimientos que vulneran la normativa y que, según fuentes policiales, generan problemas de convivencia y sensación de inseguridad en diversos barrios de la ciudad.

Según ha podido saber ElCaso.com, el pasado domingo, 1 de marzo, por la mañana, se realizó una nueva actuación conjunta en dos locales que acumulaban denuncias del vecindario: La Tapita, en la calle Martí i Julià, y Pampara, en la calle Montseny. El operativo contó con la participación de agentes del ARRO de los Mossos d’Esquadra y de la Unidad de Intervención (UEI) de la Guàrdia Urbana de L’Hospitalet, en un dispositivo orientado a comprobar el cumplimiento de las licencias y detectar posibles irregularidades.

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Despliegue policial en L'Hospitalet de Llobregat. 

Durante la inspección, la policía detectó diversas infracciones y se abrieron expedientes sancionadores. Entre las irregularidades había actividad como after hour sin licencia, uso de shishas sin autorización, iluminación y luces propias de discoteca y exceso de aforo. Según fuentes municipales, estos locales disponen de licencia para abrir a primera hora de la mañana —como bares o cafeterías— pero, en la práctica, se han convertido en espacios donde continúa la fiesta después del cierre de las discotecas de L'Hospitalet y de otros municipios de la zona metropolitana. 

Este fenómeno se ha convertido en un problema recurrente en L'Hospitalet, especialmente los fines de semana. Muchos de los asistentes a zonas de ocio nocturno cercanas, como el área de discotecas de Famades, en Cornellà, acaban desplazándose a L'Hospitalet con transporte público —metro, Ferrocarriles o Rodalies— y continúan la fiesta en estos locales abiertos de madrugada.

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Los 'afters' ilegales se han convertido en un problema en muchos barrios de la ciudad. 

Bares convertidos en 'afters' ilegales

Según fuentes policiales consultadas por ElCaso.com, varios de estos establecimientos —frecuentados mayoritariamente por clientes de origen latinoamericano, sobre todo dominicanos— acumulan quejas por ruidos, botellones y conductas incívicas en la vía pública. Los vecinos denuncian que la situación genera molestias constantes, peleas y sensación de inseguridad durante la madrugada y las primeras horas de la mañana.

Por eso, tanto los Mossos como la Guàrdia Urbana han incrementado la presión policial los fines de semana, con inspecciones y dispositivos de presencia para evitar que estos locales funcionen fuera de la normativa. En los últimos meses, según fuentes municipales, ya se ha aplicado una quincena de cierres temporales a establecimientos por incumplimientos graves.

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Bares de día, 'after hours' para continuar con la fiesta, de noche. 

El problema de Cornellà, en L'Hospitalet

Las mismas fuentes policiales admiten que una de las dificultades es el llamado “efecto frontera”. En municipios cercanos con zonas de ocio nocturno, cuando cierran discotecas o bares musicales, los clientes buscan otros locales para continuar la fiesta. Si no hay una presión policial similar en todas las ciudades del entorno, como Cornellà, la actividad se desplaza fácilmente hacia L'Hospitalet. Por eso, el Plan Nautilus busca mantener operativos constantes y coordinados entre Mossos y Guàrdia Urbana para controlar estos establecimientos y evitar que los bares con licencia de cafetería se conviertan en discotecas encubiertas, hagan la vida imposible a los vecinos y generen aún más inseguridad en un municipio ya bastante castigado.

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Tanto Mossos como Guàrdia Urbana de L'Hospitalet han intensificado su presencia en la zona. 

L'Hospitalet de Llobregat, zona cero

L'Hospitalet de Llobregat es uno de los puntos calientes de la geografía catalana y que, a pesar de los esfuerzos de los Mossos y de la policía municipal, se ha convertido en una zona cero del país. Hace pocos días la consejera del Interior, Núria Parlon, en una reunión de la Junta Local de Seguridad con el alcalde, David Quirós, aseguró que incrementaría el número de agentes de los Mossos en la comisaría de L'Hospitalet, que ahora mismo es una de las que tiene la ratio más baja de policía por habitante del país. 

Como ocurre en toda Catalunya, las estructuras públicas -policiales, educativas, sanitarias, infraestructuras...- se han quedado obsoletas por el crecimiento desmesurado de población extranjera. Los efectos de este colapso se dibujan especialmente en zonas como L'Hospitalet de Llobregat. Los expertos policiales alertan de que el incremento de agentes que prevé Interior en la segunda ciudad del país será insuficiente.

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