La Divisió d'Investigació Criminal (DIC) de los Mossos d'Esquadra sigue las pistas de un grupo criminal que, hasta el momento, ha robado cuatro vehículos en El Prat de Llobregat (Barcelona) y que posteriormente han aparecido a más de 2.500 kilómetros de distancia: en Bulgaria. Los hechos tuvieron lugar en el parking de Aena de la terminal 2 del aeropuerto durante el año 2025. Los propietarios de los coches, valorados todos en más de 60.000 euros, según ha podido saber ElCaso.com, aparcaban sus vehículos para irse de viaje y, al volver, la depresión posvacacional llegaba antes de tiempo: el coche había desaparecido de donde lo habían dejado. Las víctimas, después de preguntar a los trabajadores del aparcamiento, que afirmaban que el vehículo todavía constaba en el registro del parking, buscaban su coche por todas las plantas por si se habían despistado cuando lo aparcaron, a pesar de tener una fotografía del lugar exacto donde lo habían dejado. Finalmente, después de estar un buen rato dando vueltas, denunciaron el robo en la comisaría de los Mossos del aeropuerto. 

La policía catalana inició una investigación para localizar los vehículos, y estos aparecieron en Bulgaria, pero con las matrículas cambiadas. Los Mossos trabajan ahora para saber quién está detrás de estos cuatro robos y por qué. Los investigadores creen que los autores forman parte de un grupo criminal bien organizado en el que los integrantes tienen una estructura y unas funciones claras y diferenciadas: vigilar el parking, robar los vehículos, cambiar las matrículas o conducir hasta Bulgaria, entre otras. Los agentes, además, investigan cuál es el entramado criminal y por qué roban los vehículos en el aeropuerto y los envían a más de 2.500 kilómetros de Catalunya. 

¿Cómo robaban los coches?  

El aparcamiento de Aena, sin embargo, todavía tiene los vehículos en el registro del aparcamiento. Según informan, creen que habrían salido detrás de otro vehículo para así evitar dejar registros en ningún sitio. Se desconoce, además, cómo robaban los coches, pero todo apunta a que los ladrones harían uso de inhibidores de señal, es decir, dispositivos electrónicos que emiten ondas para bloquear comunicaciones. De esta manera, la llave quedaría inutilizada cuando el propietario quisiera cerrar el coche y este quedaría abierto.