El pasado martes 13 de enero, los funcionarios del centro penitenciario de Lledoners, en Sant Joan de Vilatorrada, en el Bages, pasaron un mal rato. Un preso agredió a otro brutalmente, golpeándole con fuerza en la cara, haciéndole sangrar intensamente. El agresor continuaba golpeando a su compañero cuando los trabajadores de la prisión intentaban salvarlo, y llegó a amenazarles de muerte con un cristal roto. Al cabo de un rato, se le pudo esposar, se le curaron las heridas que él mismo se había hecho y se le dejó fumar un cigarrillo para calmarse. El departamento de Justicia no ha revelado ningún dato sobre el interno.
Los hechos tuvieron lugar sobre el mediodía, cuando el interno, en régimen cerrado, se puso muy agresivo de repente, y comenzó a destrozar su celda, rompiendo incluso la ventana. Cuando los funcionarios se presentaron ante la celda, el recluso los amenazó de muerte con un trozo de cristal de la ventana rota y, fuera de sí, se hizo varios cortes con el cristal. El recluso continuó golpeando brutalmente a su compañero, haciéndole sangrar intensamente, hasta que los funcionarios pudieron entrar y rescatar al preso que estaba recibiendo los golpes.
Un cigarrillo para calmarlo
Hacia la celda fueron el director de la prisión y un equipo de intervención. Intentaron hablar con el recluso violento, pero era muy complicado porque, según informa UGT Presons, muchos otros presos estaban gritando y golpeando las puertas de las celdas. Al cabo de un rato, llegaron los servicios médicos. Se pudo esposar al recluso y trasladarlo al consultorio médico, donde se le trataron las heridas que él mismo se había causado y, después, se le dejó fumarse un cigarrillo en otra celda para que se calmara.
UGT denuncia que este tipo de situaciones generan mucho estrés a los funcionarios, que se ven obligados a actuar en situaciones de riesgo, enfrentándose a presos peligrosos mientras los otros intentan distraerlos. Desde el sindicato se quejan de que la dirección de la prisión no tomó las medidas apropiadas, y que esto puede llevar al resto de los presos a tener actitudes similares y complicar aún más el trabajo ya difícil de los funcionarios.
