Continúa la incertidumbre por la desaparición de James “Jimmy” Gracey, el joven norteamericano de 20 años que desapareció la madrugada del martes, 17 de marzo, en Barcelona. Ahora se van conociendo nuevos detalles de los últimos momentos antes de que se le perdiera el rastro, explicados por sus propios amigos. Según ha relatado un compañero suyo a la televisión norteamericana, el grupo estaba de fiesta en la discoteca Shoko, en la zona del Puerto Olímpico, cuando, hacia el final de la noche, el joven se separó del resto. “Desafortunadamente, se separó del grupo y desde entonces no hemos vuelto a saber nada de él”, ha explicado su amigo Cavin McLay, con quien había viajado a Barcelona para encontrarse con otros amigos que estudian en la capital de Cataluña.
Desaparecido después de una noche de fiesta
Los hechos se remontan a la madrugada del 17 de marzo, durante un viaje de spring break en Barcelona. Gracey, estudiante de tercer curso de la Universidad de Alabama y originario de Elmhurst, en el área de Chicago. Según la reconstrucción de los hechos, la última vez que se le vio fue hacia las tres de la madrugada, en el interior o en los alrededores de la discoteca. Algunos testimonios e imágenes de cámaras de seguridad apuntan que podría haber salido del local con una persona no identificada, un elemento que ahora centra parte de la investigación policial. El joven no regresó al Airbnb donde se alojaba con sus amigos, hecho que hizo saltar todas las alarmas pocas horas después. Los Mossos d’Esquadra mantienen abierta una investigación para aclarar qué pasó. De momento, han confirmado que han recuperado el teléfono móvil del joven, aunque no han detallado en qué circunstancias se localizó, un punto clave para entender la desaparición. La policía catalana trabaja con diversas hipótesis y mantiene abiertas todas las líneas de investigación, mientras se continúan haciendo comprobaciones en la zona del Port Olímpic y en los entornos cercanos. Por ahora, sin embargo, nada hace pensar que el caso pueda esconder algún hecho criminal.
La familia Gracey pide ayuda
La familia del joven se ha desplazado hasta Barcelona y, con la ayuda de los amigos, ha iniciado una campaña para intentar encontrarlo. Están repartiendo folletos en la zona de la playa y difundiendo su imagen en las redes sociales para intentar obtener alguna pista. En un mensaje en Facebook, la madre hizo un llamamiento desesperado: “Mi hijo estaba visitando a unos amigos en Barcelona. Salieron a Shoko y no ha vuelto. La policía tiene su teléfono. ¿Alguien lo ha visto?”. Gracey mide aproximadamente 1,90 metros de altura, pesa unos 79 kilos y, la última vez que se le vio, vestía una camiseta blanca, pantalones oscuros y una cadena de oro con una cruz con pedrería.
El padre del joven ya está en la ciudad y la familia trabaja coordinadamente con los Mossos y con la embajada de los Estados Unidos. Mientras tanto, el caso genera una gran expectación tanto en los Estados Unidos como en Barcelona. Por ahora, sin embargo, la gran pregunta sigue sin respuesta: qué pasó con Jimmy Gracey después de salir de la discoteca aquella madrugada. Los Mossos d'Esquadra, según ha podido saber ElCaso.com, han desplegado agentes especializados en la zona del Port Olímpic, cerca de donde fue visto, también en la zona de agua, por si puede ser localizado en el mar, que es una de las hipótesis de la policía.