Llegan los meses de verano y con ellos un aumento de los robos en los supermercados. La llegada del buen tiempo y del turismo provoca masificaciones de gente en muchas poblaciones, especialmente en la costa. Los establecimientos comerciales aprovechan eso para alargar sus horarios y tener más clientes, convirtiéndose en el caldo de cultivo perfecto para que los ladrones puedan pasar desapercibidos. Eso provoca un aumento de los hurtos en supermercados, pero no de los mismos productos que se roban en otras épocas del año.
Según un estudio realizado por Checkpoint Systems, en verano los objetivos de los ladrones son bien diferentes. En el caso de Catalunya, por ejemplo, lo que más se roba durante los meses más calurosos del año son bebidas y comida. En primer lugar, está el vino, seguido de varios tipos de licores y bebidas alcohólicas, de embutidos y de los tan preciados helados que tanto refrescan en esta época del año. En comunidades autónomas como Madrid, Castilla-La Mancha, La Rioja, el País Vasco, Asturias y Navarra también se opta para robar alimentos, aunque pueden variar entre las conservas, el queso, el pescado congelado o el aceite.
Antimosquitos, cremas solares y preservativos
Más allá de los productos alimenticios, también se roban otros productos que son típicos, y casi exclusivos, del verano. Son las cremas solares y los bronceadores en Andalucía y el País Valencià, los antimosquitos en Extremadura, las gafas de sol en Castilla y León o las chancletas en Murcia. Más sorprendente son los casos de los dos archipiélagos, las islas Baleares y las islas Canarias, donde los productos más robados en verano son el maquillaje y los preservativos respectivamente. Se calcula que con el aumento de robos del verano, los supermercados pueden llegar a generar pérdidas de unos 170 millones de euros.