No es poca la gente que con su salario o su pensión apenas puede llegar a fin de mes. Mientras el nivel de vida sube y hacer la compra o pagar el alquiler se encarece, los sueldos están estancados. En este sentido, un hombre gallego de 51 años ha pedido ayuda tanto a Cáritas como a las instituciones públicas. Según explica, solo cobra 418 euros al mes por una pensión de invalidez cuando sus gastos ya suben a 400. No obstante, todas las peticiones que ha hecho han sido rechazadas, tal como él mismo se ha encargado de hacer público. No obstante, había estado ocultando que está a punto de ser juzgado como presunto líder de un grupo de estafadores con decenas de víctimas por todo el Estado.
Pide ayudas a las administraciones mientras se le investiga por estafa
Este hombre, que asegura que fue haciendo trabajos en la construcción o en la restauración hasta que le apareció una doble hernia discal que lo incapacitó, tiene un juicio pendiente el próximo mes de noviembre ante la Audiencia Provincial de A Coruña junto con cinco personas más. Se le considera el líder de un entramado criminal dedicado a cometer estafas a través de internet, con una veintena de personas actuando a sus órdenes y un centro logístico en Brasil.
El grupo se dedicaba a las estafas con el método SIM swapping. Una vez conseguían los datos personales y bancarios de las víctimas, se hacían pasar por ellas ante las compañías telefónicas y pedían un duplicado de la tarjeta SIM, con la cual después podían tener acceso a la aplicación del banco y pedir créditos. De esta forma, habrían conseguido un botín de 101.351 euros. En cuanto al hombre, gracias a esto se habría comprado de segunda mano dos motos de gran cilindrada y tres coches con un valor total de más de 22.000 euros. Ahora, la fiscalía pide para él 19 años y 10 meses de prisión.
El investigado, sin embargo, asegura a La Voz de Galicia, el mismo medio donde explicó que las autoridades no le ayudaban a pesar de cobrar solo 418 euros, que todo es un malentendido y que él no es ningún líder de un grupo criminal. Según explica, estaba en una mala situación económica y unos hombres brasileños le engañaron haciéndole creer que solo se dedicaba a blanquear dinero para ellos de las inversiones en criptomonedas, cuando en realidad todo provenía de estafas a otros ciudadanos del Estado. Ahora, será la justicia gallega quien determine si el hombre tiene razón o si fue el líder de una mafia de estafadores.
