Las ciberestafas continúan siendo uno de los delitos más habituales, tanto en nuestro país como en el resto del Estado español, que roban cada año millones de euros a miles y miles de víctimas que caen en las trampas que preparan los estafadores y acaban quedándose sin dinero. Los ciberdelincuentes utilizan un montón de trucos diferentes para intentar engañar a la población, por lo que a menudo acaban sorprendiendo a las víctimas con un nuevo engaño, pero hay algunos métodos específicos que son de lo más habituales, como es el caso del vishing.

Este es el nombre que reciben las estafas que se hacen a través de una llamada telefónica en la que los estafadores contactan por teléfono con la víctima y, suplantando la identidad de otra persona, empresa u organización, insisten y presionan para que les dé sus datos personales y bancarios con alguna excusa, amenaza o propuesta. Por este motivo, la policía y las empresas de ciberseguridad recomiendan no dar nunca información importante a través de llamadas telefónicas, y asegurarse siempre de que la persona con la cual estamos hablando es realmente quien dice ser.

Un 25% de los encuestados han sido estafados

Un ejemplo de este peligro se puede encontrar en un estudio hecho por la empresa de ciberseguridad TransUnion, que afirma que el 25% de las personas encuestadas han sido víctimas de una ciberestafa. Además, una cuarta parte de estas víctimas de ciberataques declara que cayó en un fraude que utilizaba el método del vishing. El estudio también afirma que en España, las personas estafadas en línea pierden una media de unos 1.000 euros. Según los especialistas, las estafas digitales han evolucionado mucho últimamente, gracias a las nuevas tecnologías y, sobre todo, a la inteligencia artificial, que permiten crear ataques cada vez más sofisticados como los deepfakes, y otros que funcionan de forma automática, sin que el estafador tenga que mover un solo dedo.