Una llamada te puede cambiar la vida para siempre. Tanto por cosas positivas, como cuando alguien te llama para decirte, por ejemplo, que se casará o que espera un hijo, o por cosas negativas, como cuando, en la llamada, alguien te habla de una enfermedad o de la muerte de una persona querida. Sea como sea, hay un tipo de llamada que nadie está preparado para recibir y que, muchas de las veces, no sabes cómo catalogar, a pesar de que, en la realidad, se trata de una estafa.
Es lo que le pasó a Miguel Ángel, un hombre que, en solo 25 minutos, perdió 11.000 euros. La víctima estaba haciendo compras por internet cuando, de repente, lo llamaron desde un número de teléfono. Al otro lado de la línea, había un individuo que aseguraba que trabajaba en su banco y que se habían detectado unos movimientos sospechosos desde un iPhone situado en Cádiz.
Utilizan la ingeniería social
Aunque Miguel Ángel, en un primer momento, dudó de la llamada, el estafador tenía un guion preparado para que la víctima fuera ganando confianza y pensara que la llamada era real. Con herramientas de ingeniería social, como por ejemplo el miedo a perder los ahorros de toda la vida, el ciberdelincuente consiguió que Miguel Ángel facilitara los números de sus cuentas corrientes y sus contraseñas. En pocos segundos, la víctima vio cómo los 11.000 euros que había ahorrado desaparecían.
Ante este tipo de llamada, en que el interlocutor amenaza con perder el dinero si no se actúa cuanto antes, lo que recomiendan los expertos en ciberseguridad es, sobre todo, mantener la calma. Es importante no fiarse de este tipo de llamadas, aunque sepan nuestros datos, ya que muchas veces los ciberdelincuentes han atacado los sistemas informáticos de los bancos para tener acceso a esta información. Por eso, la mejor opción es colgar inmediatamente el teléfono y llamar al servicio de atención al cliente para verificar si la llamada era real o un fraude.
