La llegada de internet ha cambiado radicalmente el día a día de los catalanes y la manera en que hacemos las cosas. No solo a la hora de buscar trabajo, hacer compras o estudiar, sino también en la forma como nos relacionamos. Las redes sociales son una herramienta perfecta para estar conectados con las personas que más queremos y, en consecuencia, han abierto también las puertas a una nueva manera de ligar que era inconcebible para nuestros abuelos. Esto, sin embargo —el hecho de ligar a través de aplicaciones como Tinder o, incluso, a través de Instagram—, se ha convertido también en un peligro porque muchos delincuentes aprovechan el anonimato que les proporciona estar detrás de una pantalla para hacer mucho daño a sus víctimas. 

Todo empieza por un 'hola'

Todo parece de lo más normal. Ves una fotografía de una persona que te gusta a través de una aplicación y empezáis a hablar. Enseguida conectas y descubres que no solo te atrae físicamente, sino que tenéis muchos gustos en común. Esto hace que quieras saber un poco más y accedes a seguirla a través de Instagram, donde la conversación continúa con mucha fluidez. 

El chat no se acaba nunca y, a medida que pasan los días y las semanas, te das cuenta de que te ha pasado aquello que solo pasa en las películas: te has enamorado de alguien a través de internet. Llega un momento en que la otra persona te avisa de un problema muy grave: ha tenido un incidente —por ejemplo, con el coche, o un gasto veterinario de última hora— y necesita un dinero que no tiene para pagarlo. Tú, que estás enamorado y que confías plenamente en aquella persona, no te lo piensas ni un minuto y accedes a ayudar a la otra persona que, una vez tiene el dinero, desaparece del mapa, como si nunca hubiera existido.

Demasiado tarde para recuperar el dinero 

Este engaño es una ciberestafa que, por desgracia, todavía hoy sigue dejando muchas víctimas en Catalunya. El ciberladrón contacta con la víctima a través de las redes sociales y se gana su confianza para, después, vaciar su cuenta corriente y marcharse. Este engaño no solo hace daño al bolsillo de la víctima, sino también a la parte más emocional, ya que ha confiado en alguien a quien ha mostrado sus sentimientos y su parte más vulnerable. 

Los expertos en ciberseguridad, ante este tipo de perfiles, recomiendan no confiar en ninguna persona que no conozcamos personalmente, y menos aún si nos pide dinero a través de internet. También recuerdan que hay que desconfiar de todo aquello que vemos a través de las redes sociales, incluso perfiles de otros usuarios, porque podrían no ser reales. 

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