Hay estafadores muy crueles que juegan con el miedo y acusan a los ciudadanos de delitos que realmente nunca han cometido. En las últimas semanas se ha detectado un nuevo modelo de estafa en el que los ciberdelincuentes se hacen pasar por agentes de la Guardia Civil o de la Europol y avisan a la víctima de que es investigada por un delito de pornografía infantil. Lejos de la realidad, los ladrones buscan generar miedo en la otra persona y utilizan la ingeniería social para que la víctima haga lo que le piden si no quiere entrar en prisión.
Los ciberdelincuentes elaboran un comunicado con inteligencia artificial que parece del todo real. Aseguran que trabajan en una supuesta Brigada de Protección de Menores y que utilizan datos verídicos para hacer creer a la víctima que realmente tiene una causa abierta por un delito de pornografía infantil.
El mensaje que envían los ciberladrones va acompañado de un enlace con el que aseguran que la víctima podrá solucionar el problema, pero en realidad, este enlace descarga un programa malicioso que permite a los ciberdelincuentes obtener las contraseñas de las víctimas. Con esta información, pueden cometer otros delitos, como robar su dinero o hacerse pasar por ellas para engañar a otras personas.
¿Cómo protegerse?
En caso de recibir una notificación de estas características, los expertos en ciberseguridad recomiendan mantener la calma y revisar bien quién nos envía el mensaje. Muchas veces, los ciberdelincuentes cometen errores en los correos electrónicos que nos pueden ayudar a detectarlos. En caso de tener dudas, antes de hacer ningún pago o de clicar en ningún enlace, lo más recomendable es llamar a la policía para verificar si, realmente, hay una investigación abierta contra nosotros o si, por el contrario, los ciberdelincuentes nos han querido engañar.