Una multa de la Dirección General de Tráfico (DGT) que nos llega en un mensaje al móvil o en un mail al ordenador y que promete una considerable rebaja del precio si pagamos ese mismo día. Este es el gancho de una estafa que suplanta a la DGT con el objetivo de hacerse con los datos personales y bancarios de las potenciales víctimas. 

El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) ha detectado esta campaña de mensajes fraudulentos que llegan a los usuarios a través de SMS y de correo electrónico. Todo en este mensaje está pensado para hacerse pasar por la DGT sin levantar ninguna sospecha entre las personas que lo han recibido. Antes de llegar a la rebaja de hasta 70 euros de la supuesta multa, los ciberdelincuentes quieren asegurarse de que pueden captar el mayor número de víctimas posible. ¿Cómo lo hacen? Con un tono de urgencia y la amenaza de que, si no se abona la cantidad de la multa inmediatamente, esta puede subir. 

De hecho, cuando la estafa llega por mail se ha detectado que la urgencia ya empieza en el asunto: "Último recordatorio antes del recargo de su multa". Si han conseguido engañar a la persona en cuestión haciéndole creer que se trata de un mensaje oficial de la DGT, esta seguirá leyendo y verá que la supuesta multa ha subido de 100 a 200 euros, y que aumentará hasta los 400 si no se paga en menos de 24 horas. 

Los delincuentes tienen un enlace preparado que dirige a una página web que imita a la perfección la de la DGT. Bajo el mensaje de "Sanción pendiente de regularización", se piden todos los datos personales del afectado —nombre, apellidos y matrícula— para poder consultar el supuesto expediente.

La promesa de una rebaja si la multa se paga inmediatamente

Para presionar todavía más al usuario, los ciberdelincuentes también han añadido otro mensaje: una supuesta rebaja de la multa de 70 euros si se abona la cantidad ese mismo día. La posibilidad de ahorrarse ese dinero hace que la víctima no se detenga a cuestionar si la notificación de la multa es real o no.

El paso final es rellenar un formulario de "Pago seguro" donde se pide el nombre del titular y el número de la tarjeta con la que se hará ese pago, así como la fecha de caducidad y el código de seguridad. Con esta información, los ciberdelincuentes tienen vía libre para vaciar la cuenta bancaria de la víctima. 

Para evitar caer en esta trampa, desde el INCIBE recomiendan desconfiar de enlaces sospechosos y mensajes que pidan urgencia, y, en caso de duda, consultar siempre las multas directamente desde la página de la DGT.

¿Ha pasado algo que aún no sale en EL CASO?
Avísanos desde aquí