Miles de personas reciben cada día una llamada o un SMS fraudulento que intenta engañarles para robarles todo el dinero. Si los estafadores tuvieran que contactar con cada posible víctima por su cuenta, pasarían las 24 horas del día llamando y escribiendo mensajes, y en la gran mayoría de los casos ni siquiera conseguirían su objetivo. Por desgracia, los ciberdelincuentes tienen recursos, y hace tiempo que encontraron una solución para este problema que les permite poder robar sin tener que mover ni un dedo

Los estafadores utilizan lo que comúnmente se conoce como granja de móviles. Se trata de una instalación que puede acumular cientos o incluso miles de teléfonos móviles colocados uno al lado del otro. Todos los aparatos están conectados a un mismo ordenador, y esto permite a los delincuentes usarlos todos a la vez. Gracias a este sistema, los estafadores son capaces de enviar el mismo texto a miles de personas a la vez, y pueden programar los teléfonos para que envíen hasta dieciocho mensajes por minuto, enviando millones de fraudes cada día. El pasado noviembre, la Guardia Civil desmanteló una granja de estas características que remitía mensajes sin parar y consiguió estafar millones de euros.

Perfiles falsos ayudándose entre ellos

Los estafadores crean un perfil falso bien elaborado con cada teléfono, por lo que disponen de cientos o miles de identidades falsas que parecen reales para intentar engañar y convencer a las víctimas. Muchas veces utilizan uno de estos perfiles para crear una oferta u oportunidad fraudulenta en las redes sociales y dejan comentarios con las otras cuentas diciendo que les ha ido genial, para dar la falsa imagen de que más gente ha realizado el trámite y que no se trata de ningún engaño. Para los policías, es muy complicado detectar este tipo de granjas, ya que cada teléfono tiene una IP propia, por lo tanto, en un principio nada indica que esté conectado con cientos de dispositivos más en una red, sino que se necesita una investigación más intensa.