Las ciberestafas preocupan al Gobierno español, y no es nada extraño. El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) ha compartido los datos sobre las consultas que ha tenido que atender durante los primeros seis meses de este año, y son realmente preocupantes. Las cifras muestran un crecimiento enorme de los engaños, con cada vez más víctimas. Ante esta situación, el Gobierno ha decidido crear una nueva medida de seguridad muy sencilla, pero que puede servir para detener gran parte de estos fraudes y proteger a la población ante el crecimiento de estos problemas que son cada vez más convincentes.
Según los datos del INCIBE, en seis meses han recibido unos 95.000 avisos, y aproximadamente un 40% —es decir, unos 38.000— estaban relacionados con intentos de robos a través de llamadas fraudulentas, mensajes SMS falsos o correos electrónicos engañosos. El número de llamadas que ha recibido el Instituto es prácticamente el doble que el año pasado, cosa que demuestra que los ciberdelincuentes trabajan más intensamente que nunca y, a pesar de las advertencias de las autoridades, consiguen embaucar a un montón de personas cada año y hacerse de oro con sus ahorros.
La nueva estrategia oficial
De entre estas 38.000 llamadas, un 13% está relacionado con compras fraudulentas, mientras que cerca de un 10% tiene que ver con suplantaciones de identidad. El Gobierno informa que con sus medidas de seguridad han conseguido bloquear 300 millones de llamadas y unos 26 millones de mensajes relacionados con fraudes, una ayuda impresionante, pero que no resulta suficiente para hacer frente a esta amenaza. Por eso, el Govern ha pensado una nueva medida: a partir de este octubre, todas las llamadas comerciales tendrán que venir desde teléfonos con el prefijo 400, es decir, que los números de teléfono dedicados a vender productos tendrán que empezar con 400. Esta novedad puede parecer sencilla, pero de esta manera se podrá detectar fácilmente cualquier engaño si nos intentan vender algún producto desde un número diferente.