La seguridad en Cataluña, en lo que respecta a las estafas, ha dado un giro de rumbo en los últimos años. Lo que antes eran hurtos en domicilios en los que los ladrones se hacían pasar por trabajadores de determinadas compañías o voluntarios de ONG, ahora ha dado paso a una oleada de delincuencia silenciosa que se cuela a través de nuestras pantallas, en las acciones que hacemos día a día. En los últimos años, las denuncias por ciberestafa se han incrementado y han provocado una presión constante sobre los ciudadanos, que no saben cuáles de los mensajes que reciben son reales y cuáles son ficticios.

Al principio, la mayoría de los engaños llegaban a través de correos electrónicos con mensajes llenos de faltas de ortografía. Ahora, sin embargo, gracias a la inteligencia artificial, los ciberdelincuentes utilizan métodos mucho más sofisticados que hacen que sea más fácil caer en la trampa, y lo hacen a través de las redes sociales como Instagram, TikTok o incluso Facebook. Los ciberdelincuentes, para parecer más reales, diseñan webs idénticas a las de los bancos o utilizan herramientas para clonar la voz y la imagen de algún famoso y así generar una falsa sensación de confianza y hacer que la víctima caiga en la trampa.

La mejor defensa: la desconfianza 

La policía recuerda que la mejor defensa para no ser víctima de los ciberdelincuentes es la desconfianza. No hay que creer aquellas ofertas que prometen hacerte rico en un solo clic ni aquellas que parecen demasiado buenas para ser reales. Tampoco es recomendable dar nuestros datos bancarios a perfiles de Instagram que nos prometen dinero gratis. La policía, además, recuerda que ninguna empresa, sea pública o privada, pedirá jamás datos personales o dinero a través de ningún enlace que haya sido enviado por SMS o WhatsApp.

En caso de haber sido víctima de una ciberestafa, la rapidez es la mejor arma. Primero, hay que contactar con el banco para bloquear las cuentas corrientes. Segundo, hay que ir a la comisaría de los Mossos d'Esquadra a denunciar los hechos.