Hace unos años, la inteligencia artificial parecía una tecnología muy lejana. Al inicio, apenas era capaz de crear una imagen, y la gran mayoría de veces, ni siquiera era realista. En muy poco tiempo, sin embargo, esta tecnología ha avanzado muchísimo, y ahora es capaz de crear vídeos hiperrealistas, simular voces e incluso transformar una persona en otra a tiempo real, poniendo un filtro sobre la cara del usuario y haciéndolo indistinguible de la persona que imita. El problema es que la IA ha crecido muy rápidamente y sin limitaciones. La falta de leyes que la regulen hace que muchos ciberdelincuentes la utilicen para engañar a sus víctimas y dejarlas sin dinero. A veces, van más allá, y no atacan a la persona, sino a la empresa en la que trabaja, y pueden dejar a la víctima sin trabajo y con una deuda.

Los estafadores han descubierto un nuevo truco para engañar a la gente, que se basa en no robarles a ellos, sino conseguir que sean ellos quienes roben a la empresa donde trabajan sin saberlo. Para hacer esto, se hacen pasar por el jefe de un trabajador, con la ayuda de la IA. En algunos casos, utilizan la voz del superior para hacer una llamada fraudulenta y, haciéndose pasar por él, exigir que se haga una transferencia bancaria. Como ya explicamos anteriormente en ElCaso.com, hay trabajadores que han caído en este tipo de engaños y han sufrido las consecuencias: se han quedado sin trabajo y, además, tienen que pagar de su bolsillo el dinero que han costado a la empresa, y todo por no saber detectar que se trataba de un engaño.

Videollamadas con personas simuladas

En algunos casos, los estafadores han llegado aún más lejos, y si la llamada telefónica no era suficiente para engañar a su víctima, hacían una videoconferencia con cargos importantes de la empresa para convencer al trabajador, pero en realidad todos ellos eran ciberdelincuentes que utilizaban deepfakes para esconder su identidad. Si nuestro jefe nos pide alguna vez hacer una transferencia o tocar el dinero de la empresa, es vital que nos aseguremos de que realmente hablamos con quien creemos antes de hacer nada que nos pueda dejar sin trabajo.