El teléfono móvil se ha convertido en algo imprescindible en nuestro día a día. En él almacenamos fotografías y vídeos y acumulamos mensajes. Pero también guardamos contraseñas e información personal, y los ciberdelincuentes lo saben bien. Por eso, harán todo lo posible para engañar a sus víctimas y, mediante diversos métodos, hacerse con sus datos o su dinero. 

Una de las maneras más comunes de estafa digital es la suplantación de la identidad. A menudo envían mensajes de texto de forma masiva haciéndose pasar por algún organismo oficial, como la DGT reclamando alguna multa supuestamente sin pagar o, incluso, el ayuntamiento del municipio de la potencial víctima. Pero también se aventuran a hacer llamadas, una manera más directa de conseguir lo que quieren. 

¡Cuidado si recibes esta llamada! 

La criminóloga experta en ciberseguridad María Aperador alerta de una estafa en concreto que se ha detectado últimamente entre los ciberdelincuentes. Se trata de llamadas en las que la persona al otro lado de la línea asegura ser un empleado de la operadora de teléfono de la potencial víctima, que le avisa de un aumento del precio de la tarifa en cuestión de solo unos días. 

El poco margen que dan los estafadores para aceptar o cambiar esta subida de precio hace que algunas personas no se tomen el tiempo para asegurarse de que con quien están hablando es realmente un trabajador de la compañía. La estafa en sí comienza cuando la víctima pica y acepta cambiar a otra tarifa, para la cual el falso trabajador pedirá los datos personales y bancarios de la persona. Aperador advierte: "Te tienen que avisar con 30 días de antelación". En caso de recibir una llamada de este estilo, lo mejor que podemos hacer es colgar y volver a llamar nosotros mismos al número oficial de la compañía para asegurarnos de que esta información es verídica o no.