No es solo una opinión, los datos lo confirman: durante el 2025 y lo que llevamos de 2026, las ciberestafas no dejan de crecer. La gente cada vez pasa más tiempo con el teléfono y el ordenador, haciendo que haya más posibilidades de engañarlos. De la misma manera, los fraudes no paran de evolucionar, y con la inteligencia artificial se están perfeccionando muchos engaños, consiguiendo llegar más lejos, estafar más fácilmente y dedicarle mucho menos esfuerzo.
La evolución ha sido brutal. El año 2023, el volumen de contenidos manipulados en línea era de unos 500.000, una cifra que, el pasado 2025, ya llegaba a los ocho millones, es decir, ha crecido en aproximadamente un 900% anual, según afirman los estudios de algunas empresas de ciberseguridad. Este crecimiento exagerado deja claro que ya no se trata de casos aislados, sino que se ha convertido en uno de los delitos más comunes.
Los problemas de los engaños
No solo ha crecido el número de casos, sino que también se han disparado las pérdidas económicas. Varios análisis calculan que en 2025 las estafas relacionadas con deepfakes superaron los 1.100 millones de dólares, casi el triple que en 2024, y varias veces más que todo lo registrado entre 2020 y 2023. Más del 80% de los casos empezaron en las redes sociales. Aparte del dinero, todos estos fraudes también causan un montón de problemas que pueden llegar a destrozar vidas enteras. Algunas personas han perdido todos sus ahorros, han perdido su casa y se han visto obligadas a buscar cualquier tipo de ayuda. En algunos casos, los afectados han llegado a quedarse sin trabajo, siendo despedidos por culpa del fraude. Muchas de las víctimas también acaban gravemente afectadas en el ámbito emocional, sobre todo en las estafas amorosas, en que el ciberdelincuente finge tener una relación romántica con los afectados hasta que estos les dan los datos bancarios o el dinero.
