Ya hace años que es habitual ver perfiles de Instagram en los que los usuarios los han convertido en un negocio en línea. Los hay de todo tipo: desde gente que ha creado su marca de joyas o de ropa hasta personas que ofrecen cursos de idiomas o para aprender a tocar un instrumento. Los negocios, las redes sociales y las nuevas herramientas de la tecnología, como la inteligencia artificial, han hecho que aparezcan otros cursos u ofertas que se encuentran en la línea de entre ser algo útil o una estafa piramidal. Se trata de los gurús que, mediante sus cursos que ellos mismos han considerado como infalibles o casi mágicos, prometen a otras personas conseguir un trabajo que se puede hacer desde casa ganando muchos ingresos rápidamente, mejorar su perfil a la hora de hacer entrevistas laborales para trabajar en empresas Big Tech o aumentar la masculinidad y poder ligar de manera fácil con las mujeres.
Es el caso de Andrew Tate, que creó la plataforma "The Real World" —el mundo real, en inglés— con el fin de vender cursos a sus miembros. El hombre consiguió 155.000 alumnos y llegó a facturar más de 184 millones de dólares, por suscripciones que costaban 99 dólares al mes, donde se ofrecían cursos de masculinidad, de comercio electrónico o de criptomonedas que, más tarde, se demostró que eran mentira. El hombre no había creado ningún material, sino que los había conseguido a través de internet y de manera gratuita.
Desconfiar de Instagram
Hace tiempo que los expertos en ciberseguridad alertan de que no todo lo que aparece en Instagram es real. Ya no solo los gurús que prometen solucionarte la vida, sino también los perfiles de negocios que parecen ser de lo más inocentes —como una marca de ropa—, pero que en realidad, detrás, hay un ciberladrón. Es por eso que es muy importante no creerse todo aquello que se ve a través de las redes sociales. En caso de querer hacer una compra, antes de pagar nada, los expertos recomiendan mirar bien la marca, buscar información en internet y revisar los comentarios de otros usuarios.