De colecciones hay tantas como de objetos, gustos o personas. Hoy en día es muy extraño no encontrar a alguien que no haga alguna: de imanes o postales de lugares donde ha viajado, de libros, de relojes, de vinilos, de tazas o incluso de cartas. En esta afición, que podría parecer de lo más inocente, los ciberdelincuentes también han encontrado la manera de engañar a los ciudadanos, ilusionándolos y llevándose su dinero. Una trampa que, a veces, no solo afecta a la víctima, sino también a sus familiares. 

Es lo que le ha pasado a un niño de Tailandia que hizo gastarse a sus padres 26.000 euros —cerca de un millón de baht tailandés, la moneda del país— en una carta de Pokémon. El menor, que quería ampliar su colección, compró el objeto a través de internet y, cuando ingresó el dinero al ciberdelincuente, este desapareció del mapa, bloqueándolo en todas partes, llevándose los ahorros de sus padres y, evidentemente, quedándose con la carta.

¿Cómo evitar una estafa? 

De estafas relacionadas con la compraventa de objetos hay muchas, y no hace falta irse a Tailandia para saberlo. De hecho, seguro que, hoy en día, cualquier catalán conoce a alguien que haya sido víctima. Para evitar ser víctima de una ciberestafa de estas características, los expertos en ciberseguridad recomiendan no bajar nunca la guardia y usar el sentido común. Es muy importante hablar siempre a través de las plataformas o páginas web oficiales, como Wallapop, Milanuncios o Vinted, y evitar, aunque el vendedor insista mucho, hablar a través de las redes sociales. 

Los expertos también recomiendan no fiarse mucho de aquellos perfiles que tienen nombres extraños o que no acaban de mostrar su identidad, como tampoco de aquellas personas que ofrecen un objeto por un precio más bajo que el resto de la competencia o de aquellos que, por la compra de un objeto, te regalan otro.

¿Ha pasado algo que aún no sale en EL CASO?
Avísanos desde aquí