Lo que más sorprende de las ciberestafas es que llegan de una manera muy inocente, sin que la víctima sea consciente de ello hasta que pasan varias horas, incluso días. Hay un tipo de engaño, además, que es invisible y en el que los criminales consiguen entrar en el teléfono de la víctima y obtener el control total, incluidas las aplicaciones del banco, las redes sociales o el correo electrónico. Con esto, los delincuentes pueden cometer diferentes tipos de estafa, como robar los ahorros de la víctima o hacerse pasar por ella para estafar a otras personas.
Todo empieza con un código QR
Desde la pandemia, muchos comercios, como restaurantes o peluquerías, ofrecen sus servicios a través de un código QR. Esto ha servido a los ciberdelincuentes para tomar el control del teléfono de las víctimas. Los estafadores pegan un código QR falso encima del código original y las víctimas, cuando lo escanean, descargan un programa malicioso.
Este programa se instala sin que la víctima lo sepa y queda en un segundo plano. El ciberdelincuente, gracias a la aplicación, tiene acceso a todo lo que hay dentro del teléfono, como la aplicación del banco, las redes sociales o el correo electrónico. Con esta información, en cuestión de segundos, el ciberladrón se lleva el dinero de la víctima o se pone en contacto con sus amigos y familiares para estafarlos con engaños como, por ejemplo, la estafa del hijo con problemas.
¿Qué hacer si hemos sido víctimas?
Cada vez es más difícil detectar cuándo somos víctimas de una ciberestafa. Por eso, en caso de tener sospechas de haber sido víctima, los expertos en ciberseguridad recomiendan llamar inmediatamente al banco para pedir que bloquee la cuenta corriente y evitar así que los ciberladrones se lleven nuestros ahorros. También es muy importante denunciar los hechos a los Mossos d'Esquadra.
